El presidente del gremio, Carlos Cruzat, señaló que esto planteará un desafío para colocar en los mercados los nuevos volúmenes producidos, lo que significará además un desafío interno para mejorar la calidad de la fruta y aumentar la capacidad de almacenamiento.
El kiwi apunta fuerte en Chile, acompañado de una mayor demanda de los mercados y precios que se han mantenido estables, a pesar de la mayor oferta.
De este y otros termas profundizó Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi, en el último capítulo de “Viernes del Kiwi”, el programa mensual que se realiza en conjunto con Redagrícola y en colaboración con Abud & Cía.
Cruzat señaló en la oportunidad que actualmente existen al rededor de 9.400 hectáreas en Chile, sumándose en los últimos años 3.900 ha de plantaciones nuevas.
Sin embargo, esa cifra sufrirá un incremento en los próximos años, ya que al 2030, en tanto, se llegaría a 13.400 ha, con una proyección de que, por primera vez, las nuevas plantaciones superen a las antiguas con 6.900 ha de nuevas, detalló el presidente del gremio.
Para el 2035, en tanto, esperan que Chile llegará a casi 15.500 ha, lo que significaría que en 10 años casi se duplicaría la superficie plantada de kiwi en Chile. “En 2035, casi un 60% de la fruta va a ser fruta de plantaciones nuevas”, complementó Cruzat.
“Vamos a crecer en un 50% en 5 años, que es un volumen grande, que requiere un esfuerzo para entender dónde vamos a comercializar todo eso”, añadió, apuntando a un escenario favorable donde se espera que haya aún más consumo del fruto.
Y es que para 2035 se proyecta una producción de 345.000 toneladas, “es decir, vamos a tener las 145.000 que produjimos en 2025, más 200.000 nuevas toneladas. Es un volumen inmenso que tenemos que reubicar”, comentó el timonel del Comité del Kiwi en el último episodio.
EL DILEMA DEL CAT 2
Cruzat explicó que las oportunidades existen porque “los mercados todavía están en un periodo en que han tenido poca fruta: Italia perdió más del 50% de su superficie; Grecia no ha crecido tanto como para cubrir lo que lo que perdió Italia; EE UU no ha crecido y Nueva Zelanda también tiene menos verdes. Por lo tanto, hemos tenido la oportunidad de poder colocar Categoría 2 a buenos precios”.
Sin embargo, sostuvo que “si miramos la situación de otras especies, el caso más patente, el que tenemos hoy día de cereza, donde los calibres pequeños no tienen espacio cuando hay un gran volumen, y los defectos ya no son tolerables”.
Si bien dice que han podido darle espacio a las categorías 2, apunta a que mientras las plantaciones vayan creciendo, “se tendrá que ir retirando esas categorías 2 de nuestros huertos”.
Asimismo, Cruzat señaló que las claves estarán en reducir los calibres pequeños, eliminar la fruta que califique como CAT 2, y mejorar la almacenabilidad, ya que ahí estará el principal desafío para los próximos 5 y 10 años: “los que estén en el negocio van a tener que enfocarse en eso”, afirmó.