La industria del kiwi nacional atraviesa un momento excepcional. Tras la pandemia, la salud pasó a ser una prioridad global y el valor nutricional de esta súper fruta consolidó su demanda en los mercados internacionales, lo que llevó al kiwi a alcanzar los niveles de consumo y valor más altos de su historia. Desde el Comité del Kiwi tienen claro que este buen escenario debe avanzar con una mirada de largo plazo, dando relevancia a la calidad y la consistencia, factores determinantes para asegurar la competitividad y sustentabilidad de esta industria en el mundo.
En este escenario se enmarcó el análisis del Kiwi Day 2026 -el encuentro anual de esta industria-, y donde productores, exportadores, entidades públicas, asesores y empresas de servicios y productos se reunieron para alinear visiones entorno a definir hacia dónde debe ir el crecimiento del kiwi chileno en los próximos años, el cual, se espera sume más de 350 mil toneladas a la oferta de kiwis chilenos al 2035.
La jornada fue inaugurada por Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, donde llamó a la industria a evolucionar hacia un Modelo Exportador 5.0 para consolidar la competitividad internacional del kiwi.
«La industria debe trabajar, prepararse y entender cuáles son sus desafíos. Tenemos una tremenda oportunidad de ser competitivos, y necesitamos un producto que responda a nuestros objetivos”, señaló el líder de los fruteros.
Por su parte, Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi, agregó que el Kiwi Day se ha constituido en una plataforma clave para integrar la mirada del campo con las exigencias del mercado.
Destacó, asimismo, que la industria nacional del kiwi se encuentra ante una oportunidad espectacular que exige autocrítica y trabajo serio, donde el objetivo central es identificar los desafíos tanto en el huerto como en la gestión comercial para responder a lo que busca el consumidor final. «Sin importar el tipo de consumidor, si recibe una fruta rica, confiable y que maximice su experiencia, va querer volver a comprar, y eso es lo que debemos lograr con nuestros kiwis”, observó.
Por ello, agregó que “el mensaje para el sector es contundente. Tenemos una oportunidad espectacular. Tenemos que focalizarnos, trabajar hacia un mismo objetivo, para canalizar el actual éxito en tareas de largo plazo para que en 10 años hayamos maximizado la oportunidad en la cual estamos”.
Finalmente, y frente a los nuevos desafíos, Cruzat relevó la labor del Comité del Kiwi a fin de entregar herramientas estratégicas y unificar el conocimiento técnico. “Más allá de la labor cotidiana de cada predio, el Comité trabaja para transferir información clave desde los productores líderes hacia quienes tienen menos acceso a asesorías o se encuentran en zonas alejadas. La meta es nivelar hacia arriba y consolidar una base sólida para que toda la industria aproveche al máximo este momento histórico, y este Kiwi Day es parte de ese trabajo”, cerró.
Frutas de Chile y el Comité del Kiwi, junto a ProChile India, dieron inicio a la temporada promocional del kiwi chileno con una experiencia culinaria realizada en Nueva Delhi.
La actividad reunió a chefs, influenciadores y medios de comunicación para destacar la calidad, el sabor, los atributos nutricionales y la versatilidad del kiwi chileno.
Uno de los principales atractivos fue la participación del reconocido y popular chef Nishant Chaubey, ampliamente valorado en India por su estilo innovador y su presencia en medios y plataformas gastronómicas. El chef presentó recetas adaptadas al consumidor indio, demostrando que el kiwi chileno puede incorporarse fácilmente en snacks, ensaladas, bebidas, postres y preparaciones locales.
La participación de una figura gastronómica con alta visibilidad permitió amplificar el alcance de la promoción, generar contenido atractivo y acercar el producto a nuevos consumidores.
“Estas acciones permiten transformar los atributos del kiwi chileno en mayor visibilidad y promover nuevas ocasiones de consumo”, señaló Charif Carvajal, director de Marketing para Asia y Europa de Frutas de Chile.
La campaña continuará con acciones en medios, plataformas digitales, influenciadores y puntos de venta, orientadas a estimular la compra y fortalecer la presencia del kiwi chileno en India.
La industria del kiwi de Chile se encuentra en un momento «brillante», pero con un crecimiento acelerado, donde los riesgos de tropezar son latentes. Frente a este escenario, el Comité del Kiwi , con apoyo de Redagrícola, organizó una nueva edición del Kiwi Day, un encuentro que busca sentar las bases estratégicas para los próximos cinco y diez años. Carlos Cruzat, presidente del gremio, explica que el objetivo central es alinear toda la cadena productiva y exportadora de esta súper fruta en torno a una mirada común. La urgencia radica en que los volúmenes que se están plantando son significativamente altos, y el sector debe decidir hoy cómo reaccionará ante esta realidad productiva, logística y comercial.
La gran preocupación que Cruzat pondrá sobre la mesa es la calidad del producto actual, debido a las consecuencias negativas de descuidar los estándares en un mercado global hiperconectado. En sus propias palabras, el líder gremial se distancia de los discursos complacientes y afirma de manera directa: «Honestamente, hay fruta que es un desastre, es muy mala y crecer con esa fruta es un fracaso seguro». El peligro de que la fruta que no cumpla con los requerimientos que el mercado y los consumidores esperan, es que contaminen la reputación del kiwi chileno y destruyan la confianza del consumidor internacional, por lo mismo, el nuevo Kiwi Day busca aunar criterios que permitan el desarrollo de fruta competitiva y aprovechar el positivo espacio de un mercado global que quiere consumir kiwi.
Carlos Cruzat
Para abordar esto, el Kiwi Day se estructurará a través de presentaciones muy dinámicas, de 20 minutos cada una, que recorrerán toda la cadena, desde el huerto hasta el destino final. Durante la mañana, se revisará la mega-transformación comercial, con videoconferencias que analizarán las oportunidades en Estados Unidos, la visión global de la gigante Zespri y paneles de debate con destacados directores comerciales de empresas del país. Por la tarde, el foco bajará a la tierra: técnicos y productores compartirán sus experiencias prácticas sobre el manejo de huertos jóvenes y maduros, la relevancia clave de la polinización para lograr mejores calibres y las fórmulas para optimizar la capacidad de guarda de la fruta.
La cita, que tendrá lugar el 30 de julio en el Monticello, también servirá para mirar el espejo de otros sectores frutícolas que sufrieron colapsos de precios al no manejar su crecimiento y calidad. El presidente del Comité indicó que el kiwi chileno tiene la enorme ventaja de estar atomizado en el mundo, pero esa virtud se diluye si el jugador en la cancha no rinde., usando términos futboleros tan de moda estos días, expresó: «Estar frente al arco y no poder anotar porque no se tiene la fruta adecuada es lo peor que nos podría pasar».
Respecto al peligro de expandirse sin orden, Cruzat reflexiona con cautela: «El crecer en sí mismo no tiene ningún problema, es lo más lógico y sano, pero hay muchos que en el crecimiento se desploman. Nosotros estamos frente a una tremenda oportunidad; la idea es que con la fruta correcta podamos aprovechar la gran oportunidad de mercado que está viviendo la categoría kiwi a nivel mundial».
Por todo esto, la participación de los socios, productores y exportadores en este evento es considerada un deber ineludible para la supervivencia del negocio a largo plazo.
Carlos Cruzat concluye que la industria se enfrenta a una oportunidad histórica gracias a la altísima valoración que el consumidor final le está dando al kiwi a nivel global. Por lo que, la nueva versión del Kiwi Day «no será un espacio para la autocomplacencia, sino una invitación directa y necesaria a prepararse colectivamente para hacer lo correcto, asumiendo las exigencias de un cultivo que puede ser extremadamente rentable si se administra con excelencia y disciplina sectorial».
El mercado global del kiwi de pulpa amarilla sigue ganando terreno gracias a su sabor dulce y su excelente aceptación por parte de los consumidores, lo que empuja a la ciencia agrícola a buscar incansablemente variedades que se adapten mejor y ofrezcan mejores márgenes al productor. En este escenario, un equipo de investigadores de la India, encabezados por Vishal Singh Rana , Pooja Kumari , Dharam Paul Sharma , Dinesh Singh Thakur y Sunny Sharma llevó a cabo un profundo estudio entre los años 2023 y 2025 en la región del noroeste del Himalaya, evaluando el comportamiento de diez genotipos prometedores frente a Allison, una de las variedades comerciales de referencia en la industria. Los resultados del análisis demostraron una variabilidad genética notable, lo que enciende una luz verde para la selección de material vegetal de élite y futuros programas de mejoramiento biológico.
El estudio analizó variables críticas para el manejo en el huerto, encontrando un comportamiento sobresaliente en varias de las líneas experimentales identificadas bajo las siglas UHF. Por ejemplo, en lo que respecta al ciclo de floración, el genotipo UHF-9 se destacó al registrar la mayor duración con más de 24 días, un factor clave para la polinización, aunque la variedad tradicional Allison se mantuvo a la cabeza en cantidad de flores por brote. En cuanto al vigor de la planta, la línea UHF-6 demostró un desarrollo vegetativo superior, logrando el área foliar más grande registrada en el ensayo, lo que optimiza la capacidad fotosintética del cultivo.
El verdadero salto de calidad se observó al analizar la cosecha. Aunque Allison produce los frutos más alargados, el genotipo experimental UHF-7 rompió los esquemas al registrar el mayor peso promedio por unidad, alcanzando unos contundentes 181.5 gramos por fruto, acompañado del mayor ancho. Este calibre es un factor determinante para el retorno económico del productor en los mercados de exportación, donde el tamaño del kiwi define gran parte del precio final.
En el laboratorio, los componentes bioquímicos también coronaron a los nuevos genotipos. El reporte científico destaca que la línea UHF-3 alcanzó el nivel más alto de sólidos solubles con 19.19 grados Brix, asegurando un dulzor excepcional. Por su parte, el genotipo UHF-5 sorprendió por su valor nutricional al registrar un contenido de ácido ascórbico o vitamina C de 163.7 miligramos por cada 100 gramos de fruta, superando con creces los estándares habituales. Finalmente, las variantes UHF-7, UHF-8 y UHF-9 mostraron las concentraciones más altas de fenoles y carotenoides, pigmentos que no solo le otorgan ese característico color dorado a la pulpa, sino que disparan el poder antioxidante de la fruta, un atributo cada vez más demandado por el consumidor consciente de la salud.
El sector agrícola italiano celebra un logro largamente esperado. Tras seis años de complejas negociaciones, Vietnam ha aprobado oficialmente el protocolo fitosanitario que permitirá la importación de kiwis procedentes de Italia. Este avance abre un mercado estratégico y de gran potencial en el sudeste asiático para uno de los productos frescos más emblemáticos del país europeo, justo a tiempo para la próxima temporada de exportación que arranca a finales de este año.
La luz verde definitiva llegó tras un proceso minucioso que incluyó una visita clave el pasado mes de diciembre, cuando una delegación de inspectores vietnamitas viajó a Italia. Durante ese recorrido, los técnicos asiáticos pudieron comprobar de primera mano la alta tecnología, la organización y las estrictas condiciones sanitarias que caracterizan a la cadena de suministro del kiwi italiano.
El acuerdo establece que la fruta italiana deberá someterse a un tratamiento de frío obligatorio, ya sea antes de salir o durante el trayecto, manteniéndose a una temperatura de 1,11 grados Celsius durante un mínimo de 15 días, además de contar con los permisos de importación correspondientes.
Según informa Fruitnet, las organizaciones del sector ya están trabajando en la lista de huertos y plantas de envasado autorizadas, recordando a los productores que un solo error o la interceptación de un cargamento podría poner en riesgo años de esfuerzo colectivo.
Mientras gran parte de las conversaciones de la industria frutícola se centra en nuevas plantaciones, reconversión varietal o expansión productiva, existe una oportunidad mucho más cercana y muchas veces subestimada: recuperar el potencial productivo que ya está instalado dentro de los huertos.
Ese fue uno de los mensajes más potentes que dejó la participación de Clemente Lorca, gerente agrícola de Agrícola Olivia del Huique, durante el último webinar de los Viernes del Kiwi, organizado por el Comité del Kiwi de Frutas de Chile.
Con más de veinte años de experiencia en la especie, Lorca compartió una experiencia práctica desarrollada en la provincia de Colchagua, donde la empresa decidió enfrentar un problema que afecta a numerosos productores: la pérdida progresiva de productividad causada por mortalidad de plantas, brazos improductivos, problemas de drenaje, compactación de suelos y enfermedades de la madera.
Clemente Lorca
Uno de los aspectos que más llamó la atención de su exposición fue la invitación a mirar con otros ojos los huertos adultos. Según explicó, durante años es común que los productores se acostumbren a convivir con espacios vacíos, plantas debilitadas o sectores con baja producción.
«Cuando uno recorre el huerto ve una plantita que se murió aquí y otra por allá, y uno le toma acostumbramiento a esa circunstancia», relató Lorca. Sin embargo, advirtió que el escenario actual del negocio obliga a realizar un análisis mucho más profundo. «Hoy por hoy, como está la parte comercial del kiwi, yo creo que ya hay que detenerse a mirar y entrar a jugar en el área chica para poder ir recuperando estos espacios improductivos», enfatizó.
En el caso de Agrícola Olivia, la evaluación reveló pérdidas productivas que llegaban incluso al 30% y 40% en algunos sectores del huerto.
Hacer los huertos más productivos
El diagnóstico realizado por la empresa permitió dimensionar la magnitud del problema.
La suma de plantas muertas, brazos improductivos y espacios sin producción equivalía a cerca de cinco hectáreas productivas perdidas dentro de un huerto de 25 hectáreas de kiwi. «Prácticamente establecimos alrededor de 5.000 plantas. Eso significa alrededor de cinco hectáreas más en todos los espacios entre mortalidad de planta y espacios improductivos», explicó.
La cifra no es menor.En términos prácticos, significaba que cerca del 20% de la superficie potencialmente productiva no estaba aportando al negocio.
Lorca explicó que las causas de improductividad son múltiples y, en muchos casos, acumulativas.
Entre las principales mencionó:
Problemas de drenaje superficial.
Acumulaciones de agua.
Compactación de suelos.
Enfermedades de la madera.
Cánceres y tizones.
Pérdida progresiva de brazos productivos.
A ello se suman las propias limitantes de la zona donde se ubica el predio. Por ejemplo se puede estar en zonas complejas, con suelos arcillosos, pocas horas fríos o heladas en primavera. A pesar de esto, dice Lorca que su empresa ha logrado sostener productividades cercanas a las 35 toneladas por hectárea.
Frente a un diagnóstico de este tipo, las decisiones pueden pasar por replantar. Si bien existen alternativas como los mugrones o los sistemas multieje, el equipo de Lorca en este caso optó por un programa de replantes utilizando plantas nuevas. Pero el desafío era complejo: ¿Cómo hacer convivir una planta joven con una planta adulta que lleva años instalada?
«Nos preguntamos qué hacemos con el riego, qué hacemos con la fertilización, cómo convivimos con una planta adulta al lado», recordó. La solución implicó una preparación meticulosa, como la realización de hoyos aireados previamente, incorporación de compost y fertilizantes de liberación lenta, además de un seguimiento permanente de cada planta establecida.
El factor más relevante el riego
Para Lorca, el principal aprendizaje del proceso fue que el éxito del replante depende fundamentalmente del manejo hídrico.«Yo creo que el tema de riego es el punto más crítico en el desarrollo inicial de la planta». El desafío consistía en mantener el equilibrio entre las necesidades de una planta pequeña y las demandas de una planta adulta. «Cuesta mucho lidiar con una planta pequeña al lado de una adulta», señaló.
Por ello, el equipo dedicó gran parte de su trabajo a mover líneas de riego, revisar goteros y monitorear permanentemente la humedad del sustrato.»Es muy fácil secarse o pasarse al otro extremo. Esto es cuestión de una semana», advirtió.
Otro aspecto que destacó fue la necesidad de destinar recursos humanos específicos. «Generalmente destino dos o tres personas que van evaluando todas las semanas y que llevan más de diez años trabajando conmigo en kiwi», explicó.
Además del monitoreo hídrico, el trabajo incluye control de plagas como tijeretas, burritos y pulgones, particularmente agresivos sobre tejidos jóvenes.
Una inversión que se paga sola
La recuperación de productividad no es barata. Lorca detalló que la inversión alcanza aproximadamente USD$ 5.500 por hectárea, más costos adicionales de formación cercanos a USD$ 300 o USD$ 400 por hectárea. Sin embargo, sostiene que los números justifican plenamente la decisión. «Si uno lo lleva a superficie, igual es un punto importante porque puedes recuperar producción que justifica totalmente la inversión».
Los resultados iniciales parecen respaldar esa visión.La mortalidad observada durante el establecimiento fue de apenas 1,8% a 2%, una cifra considerada muy positiva para este tipo de proyectos.
Más allá del replante, Lorca enfatizó que la recuperación productiva debe ir acompañada de una estrategia de mejoramiento de suelo. La empresa está desarrollando programas de descompactación mecánica de camellones e incorporación sistemática de compost para recuperar estructura, aireación y actividad biológica.
«Todo tiene sentido cuando uno trabaja el suelo de mejor manera para que el huerto tenga una mejor cara, mejor vigor y mejor color», afirmó. Y agregó una frase que resume gran parte de la filosofía detrás del proyecto: «El suelo es la vida de las plantas».
Al cierre del webinar, Lorca entregó un mensaje directo a los productores. A su juicio, el kiwi vive hoy un escenario muy distinto al de años anteriores y existen condiciones para reinvertir en los huertos.«Estamos en el período y en el tiempo de poder realizar la inversión».
Pero advirtió que el éxito depende del compromiso posterior.»Si uno toma esa decisión, es importante preocuparse y sacar adelante lo que se ha planteado para poder obtener el resultado que uno quiere». Y concluyó con una reflexión, «Yo creo que ahora está la instancia para hacerlo. Es una muy buena oportunidad para quienes están mirando sus huertos y dicen: hace sentido tomar decisiones para recuperar producción y mantener el kiwi más a largo plazo».
La experiencia presentada por Agrícola Olivia demuestra que, en una industria donde los nuevos proyectos demandan inversiones millonarias, una parte importante del crecimiento podría estar escondida dentro de los mismos huertos. Según Lorca, la clave es identificarla a tiempo y tener la decisión de actuar.
La comercializadora global Zespri ha presentado los prometedores avances de su proyecto: Green146. Se trata de una nueva variedad precomercial diseñada específicamente para solucionar los dolores de cabeza de los agricultores y rejuvenecer un mercado que necesita, según la empresa neozelandesa, ganar competitividad frente a las plantaciones libres de patentes que ganan terreno en el extranjero.
La característica de Green146 reside en la botánica: es una planta autopolinizante. A diferencia del kiwi tradicional, cuyas flores necesitan de ejemplares masculinos y femeninos (y de una logística compleja con abejas o polinización artificial), esta nueva fruta cuenta con flores hermafroditas capaces de generar polen y fructificar por sí mismas. Las pruebas realizadas en unas 20 hectáreas repartidas por toda Nueva Zelanda ya muestran cifras contundentes, registrando un aumento del 50% en el rendimiento por hectárea, frutos de mayor tamaño y una ventana de cosecha más tardía que ayuda a organizar mejor la mano de obra.
Este giro tecnológico responde también a una necesidad climática ineludible. Los inviernos cada vez más cálidos del hemisferio sur están golpeando la productividad de la Hayward, provocando cosechas irregulares. Según Zespri, la Green146 ha demostrado ser mucho más resistente a los cambios de temperatura, asegurando una producción estable sin importar los caprichos del clima. Además, los paneles de cata confirman que los consumidores se inclinan por su sabor, algo crucial para Zespri, que busca erradicar los lotes de calidad inconsistente que a veces decepcionan en el supermercado.
Aunque la Hayward sigue siendo el motor financiero de miles de familias agricultoras, la firma tiene claro que el futuro de la fruta verde pasa por la innovación. Con la Green146, Zespri no solo busca simplificar el trabajo en el huerto y multiplicar los ingresos de sus productores, sino también blindar su liderazgo global con un producto más robusto, sabroso y adaptado a los desafíos ambientales de las próximas décadas.
Redacción de News Frutas de Chile según publicación de Fruitnet
La tensa disputa entre el gobierno de Nueva Zelanda y la gigante de los kiwis Zespri ha subido de tono tras las duras declaraciones del ministro de Desarrollo Regional, Shane Jones. El funcionario acusó directamente a la empresa de frenar el avance económico de las comunidades indígenas al no facilitar el arrendamiento de huertos. Según Jones, este sistema deja al margen a muchos propietarios maoríes que manejan tierras colectivas, privándolos de las grandes oportunidades comerciales y del aprendizaje técnico que ofrece una de las industrias frutícolas más prósperas del país.
Zespri no se quedó callada y desmintió estas afirmaciones, asegurando que los productores maoríes ya tienen una presencia relevante y activa en el sector. Para demostrarlo, la exportadora explicó que mantiene un plan de trabajo constante con las comunidades originarias. Este esfuerzo no solo busca aumentar de forma progresiva el número de licencias de cultivo para los agricultores indígenas, sino también identificar y derribar las complejas barreras financieras, técnicas y de infraestructura que suelen afectar a los terrenos de propiedad compartida.
Lo que añade una capa de sorpresa a este conflicto es el propio perfil del ministro Jones, una figura que los expertos sindican como «polarizante en la política neozelandesa», que suele chocar de frente con los líderes maoríes por sus posturas críticas hacia la gobernanza indígena y los derechos históricos del Tratado de Waitangi. Por ello, su actual postura ha descolocado a más de un analista, transformando un roce netamente comercial en un debate político con bastante eco en la opinión pública.
A pesar del cruce de acusaciones, el puente entre Zespri y las comunidades sigue en pie. De hecho, la compañía participará activamente en una gala en Whangarei dedicada a premiar la excelencia de la horticultura maorí. En este evento, tres productores locales de kiwis que exportan todo su catálogo a través de la red global de Zespri figuran entre los grandes nominados, dejando claro que, más allá de la tormenta política, la alianza en el campo intenta mantener su rumbo.
Redacción de News Frutas de Chile con información de Fruitnet
El Comité del Kiwi, en una alianza estratégica con Red Agrícola y Abud & CIA, ha diseñado un ambicioso programa de capacitación técnica enfocado de forma directa en quienes gestionan el día a día de los huertos. Bajo una mirada de largo plazo, la entidad sectorial proyecta un plan a cinco años que busca construir una masa crítica de conocimiento uniforme en el agro nacional, abordando tanto las realidades de las plantaciones antiguas, como las de los nuevos proyectos productivos que han incorporado tecnologías y manejos diferentes a los tradicionales.
Según explicó Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi, «el objetivo central es complementar la experiencia que los equipos técnicos ya poseen respecto del kiwi, con información actualizada y consensuada entre productores y técnicos, replicando el impacto -que en su momento tuvieron- los manuales de producción y de cosecha. Para ello, la estructura formativa contempla el desarrollo del curso que se enfocará en la actualización de la producción del kiwi, el cual, constará de un eje conductor dictado por el comité técnico de la industria y el respaldo de relatores especialistas en cada jornada. La modalidad será completamente virtual para facilitar el acceso de las personas desde las zonas rurales, sumando un total de ocho clases en línea y una jornada final de salida a terreno por cada ciclo».
El profesional indicó que el programa está diseñado específicamente para los actores que trabajan directamente en lo productivo. De este modo, la convocatoria se extiende a dueños de predios, productores, administradores, encargados de huerto, proveedores de la industria, técnicos de empresas de insumos químicos y biológicos, y a académicos universitarios que requieran sintonizar con la dirección actual de la industria.
Cruzat enfatizó que la invitación es a «quienes día a día están en los huertos y campos», es decir, a quienes deciden las labores diarias del campo, puesto que la calidad del producto final se define esencialmente en el manejo del huerto. “Pero también es una oportunidad para aquellos que, con o sin experiencia previa en el cultivo, quieren enterarse de las gestiones de campo que permitirán establecer plantaciones de kiwi exitosas”.
Las proyecciones del Comité del Kiwi apuntan a que este esfuerzo de capacitación permita que, en un plazo de no más de 5 años, la gran mayoría de los socios y productores de kiwi hayan completado estas instancias de actualización. «De este modo, ante un escenario donde se prevé un incremento importante en el volumen de kiwis, el sector pueda contar y garantizar que cualquier nuevo actor o profesional que se incorpore a la industria cuente con las herramientas teóricas y prácticas necesarias para producir bajo los estándares actuales apuntando a la calidad».
El presidente del Comité añadió que, al finalizar las capacitaciones, los participantes recibirán una certificación oficial emitida en conjunto por el Comité del Kiwi (entidad que opera al alero de Frutas de Chile y Fedefruta), Red Agrícola y Abud & CIA, validando la actualización de sus competencias en la gestión del cultivo.
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La especialista en poscosecha, Jessica Rodríguez, analizó algunos de los temas más relevantes a la hora de cosecha y guarda del fruto, mientras que Raimundo Cuevas repasó algunas de las acciones más importantes a la hora de enfrentar las heladas que podrían afectar a los huertos durante el quinto mes del año.
Guardas prolongadas, fitosanidad y detalles de la poscosecha del fruto y de los huertos de kiwi fueron los temas que se trataron en un nuevo episodio de Viernes del Kiwi, programa realizado mensualmente en una colaboración entre Redagrícola y el Comité del Kiwi.
En el programa, la especialista en poscosecha, Jessica Rodríguez, abordó las problemáticas que ha podido ver en los packings que reciben este fruto, analizando cuáles son los desafíos que enfrenta la industria chilena.
Sobre curvas de ablandamiento y guardas, la experta señaló que “el contenido mineral que tiene la fruta con alta materia seca, es algo que todos queremos tener para hacer una buena guarda y para entregar un un producto adecuado. Pero no necesariamente una fruta de alta materia seca va a tener una lenta curva de ablandamiento, a veces no se dan esas 2 cosas”.
Rodríguez destacó que uno de los elementos que más influye en este sentido es el nitrógeno: “Huertos de altos contenidos de nitrógeno, sobre 100 miligramos del microelemento por fruto fresco, tienden a tener una curva de ablandamiento mayor, es mucho más rápida, y el otro elemento que siempre hay que mirar es calcio. Si se da esa relación alto nitrógeno bajo calcio, es un huerto que puede tener una gran predisposición al ablandamiento”.
Sin embargo, señaló que la poscosecha de este fruto es algo donde todavía se está aprendiendo y se puede ir ajustando. “Hablamos mucho de contenidos minerales como miligramos del mineral en gramos de frutos frescos, pero en realidad deberíamos hablar siempre en términos de porcentaje, porque el contenido de materia seca te altera ese valor, pero seguimos aprendiendo de ello. Yo creo que es una buena herramienta a futuro para ir aprendiendo, es ir haciendo estos análisis y relacionándolos con las curvas de ablandamiento, porque cuando tengamos más volumen, es mucho más importante determinar o segregar los lotes”.
IMPORTANICA DE PREFRÍOS
Otro de los puntos que abordó la experta en poscosecha fue la recomendación de hacer -en la posible-, prefríos pasivos luego de curado, “ojalá ir enfriando lentamente en cámara, porque por con esta condición el kiwi se va adaptando a la baja temperatura”.
La idea, de acuerdo a Rodríguez, es hacer “pre fríos no tan agresivos, la idea es no exponer los kiwis a temperaturas extremadamente negativas; trabajar con las pulpas entre 0°C a 1°C para ir adaptando este kiwi que lo cosechamos en una primera etapa en condiciones de altas temperaturas ambientales”.
Esto debido a que el fruto no está tan bien adaptado a entrar a temperaturas extremadamente negativas, de acuerdo a la especialista, con tal de evitar el ablandamiento.
MAYO DE CONTROL DE HELADAS
En el programa, el gerente técnico de Abud y Cía, Raimundo Cuevas, puso el foco en las problemáticas que enfrentan los productores durante el mes de mayo, pensando en el periodo de poscosecha y la caída de hojas de los huertos.
En ese sentido, llamó a la precaución por las posibles heladas de mayo. “Nuestro gran enemigo hoy día, del que tenemos que preocuparnos sobre todo en los huertos nuevos porque el daño que ahí nos genera es considerablemente mayor que los huertos en producción”.
Puso el ejemplo que una helada de -3°C puede generar quemaduras, necrosis en todos los tejidos e incluso colapso de los tejidos que no estén lignificados, generando las condiciones ideales para la entrada de hongos y bacterias.
“Lo peor de esto es que esto no lo vamos a ver en invierno; nos vamos a dar cuenta de esto en primavera, cuando veamos los lloros rojos, cuando veamos las plantas colapsadas que no despiertan”, destacó el experto, quien recordó que las heladas son la puerta de entrada a la PSA, por lo que llamó a protegerse con sistemas de control de heladas.