Kiwi competitivo en Chile: la importancia de pautas técnicas, sanidad y manejo de luz para un alto rendimiento

Una charla técnica del kiwi chileno se realizó en Fruittrade 2025, con el tema “Requerimientos para el establecimiento de un huerto de kiwi competitivo”, donde Raimundo Cuevas, gerente técnico de Abud & Cía., fijó una guía para proyectos que alcancen plena producción entre el quinto y sexto año, con rendimientos de 45 a 50 toneladas por hectárea y fruta homogénea en calibre, materia seca y dulzor para cumplir los estándares de los mercados destino.

Cuevas insistió en que la rentabilidad no depende solo del volumen, sino de la capacidad de repetir calidad y consistencia campaña tras campaña. Dentro de los aspectos a relevar con punto de partida es la selección del lugar: amplitud térmica equilibrada, suelos profundos con buen drenaje y agua de calidad determinan el potencial.

Todo esto sobre esa base, el diseño agronómico —conducciones que favorezcan la intercepción de luz como el parrón español, manejo de vigor y riego de precisión— eleva la probabilidad de cumplir con los parámetros comerciales. Tecnologías como mallas fotoselectivas y sistemas de control de heladas con agua se consolidan para estabilizar microclimas y reducir daños por estrés o enfermedades, mientras que la polinización asistida y la bioseguridad frente a PSA y tizón de botón marcan la frontera entre proyectos tradicionales y huertos tecnificados.

raimundo cuevas

La coyuntura comercial de 2025 acompañó esas recomendaciones técnicas

En paralelo ya con la temporada ya cerrada, Frutas de Chile informó 146.603 toneladas exportadas, un 2% más que en 2024 y por encima de la proyección inicial; el desempeño se apoyó en fruta de mayor calibre, más categoría 1 y mejores grados Brix. Europa volvió a liderar la demanda y India marcó un récord cercano a 17 mil toneladas, confirmando el espacio del kiwi chileno cuando la oferta se alinea en consistencia.

Estos resultados contrastan con los ajustes de previsión difundidos por el Comité del Kiwi a inicios de abril, cuando se anticipaba una caída de -6,5% versus la campaña anterior; la ejecución en campo y la calidad final permitieron superar esa expectativa. Para 2026, el consenso del sector es sostener la estandarización de calidad desde el huerto para resguardar precios y rotación.

Finalmente Cuevas puntualizó que en el campo, la precisión técnica debe ir desde la plantación —sitio correcto, arquitectura de luz, riego, polinización y sanidad— ya que es la vía más segura para capturar calibre, materia seca y dulzor que el mercado premia.

En la cadena comercial, la campaña 2025 mostró que, cuando esa consistencia se logra, el kiwi chileno puede crecer incluso en contextos exigentes, abrir espacio en destinos como India y validar una propuesta de valor basada en calidad exportable. El próximo paso es convertir esto en estándar de diseño y manejo, para que los números de la temporada no sean una excepción sino la nueva regla.