En un movimiento sin precedentes a nivel global, Nueva Zelanda e India concluyeron las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que transformará el acceso de las frutas oceánicas al mercado indio.
El acuerdo, que se espera sea firmado formalmente en el primer semestre de 2026, destaca por ser el primero en el mundo en el que India accede a reducir significativamente sus barreras arancelarias para manzanas y kiwis, consolidando una alianza estratégica entre la quinta economía más grande del planeta y uno de los exportadores frutícolas más avanzados tecnológicamente.
Para la industria de la manzana de Nueva Zelanda, el pacto representa un hito competitivo, ya que India reducirá a la mitad su arancel habitual del 50%, dejándolo en un 25% bajo un sistema de cuotas que comenzará en 32.500 toneladas anuales.
Esta tarifa preferencial operará entre abril y agosto, periodo en el que la oferta neozelandesa complementa de forma contraestacional a la producción local india, evitando una competencia directa con los agricultores nacionales.
Además, las peras también verán una reducción gradual de sus gravámenes hasta alcanzar el 16,5% en un plazo de diez años, un alivio que el sector ha calificado como un regalo anticipado de Navidad para sus productores.
El sector del kiwi ha logrado un avance igualmente pionero al asegurar una cuota anual de 16.000 toneladas totalmente libre de impuestos.
Este beneficio es vital para empresas como Zespri, que durante 2025 enfrentó costos arancelarios millonarios que limitaron su expansión en un mercado donde la población es masiva y el interés por productos saludables va en aumento. Como contrapartida a este acceso preferencial, Nueva Zelanda lanzará el Plan de Acción del Kiwi, una iniciativa de cooperación técnica liderada por el Instituto de Ciencias de la Bioeconomía para asesorar a los productores rurales indios en la mejora de sus rendimientos y cadenas de suministro.
La culminación de este tratado tras solo nueve meses de negociaciones intensas es el resultado de décadas de colaboración bilateral y diplomacia técnica. Desde la década de 1990, expertos neozelandeses han trabajado con productores de India en proyectos de desarrollo productivo, una relación de confianza que ha sido fundamental para que el gobierno indio acepte eliminar o reducir aranceles en el 95% de las exportaciones neozelandesas.
Otros productos como cerezas, paltas y arándanos también se verán beneficiados por una eliminación gradual de aranceles, posicionando a Nueva Zelanda como un socio alimentario estratégico para la creciente demanda del gigante asiático.