- La comercializadora neozelandesa analiza junto a sus productores dos caminos estratégicos: reforzar la calidad de sus envíos de contraestación o establecer un modelo de suministro estrictamente controlado dentro del mercado chino ante el auge de huertos no autorizados de la variedad G3.
La comercializadora neozelandesa Zespri comunicó que se encuentra evaluando opciones estratégicas para responder al avance de la producción local y no autorizada de kiwi amarillo G3 (SunGold) en China, entre las que figura la posibilidad de estructurar un programa de abastecimiento directo dentro del propio territorio asiático.
En declaraciones al periódico NZ Herald, el director ejecutivo de la compañía, Jason Te Brake, explicó que la fruta cultivada ilegalmente en China ha ganado terreno competitivo frente al producto importado desde Nueva Zelanda, en particular hacia el cierre de la campaña del hemisferio sur. El ejecutivo reconoció que, si bien la empresa mantiene plena confianza en las proyecciones a largo plazo en dicho mercado, el entorno comercial se ha tornado más complejo debido a que las cosechas chinas de G3 cuentan con una calidad creciente, marcas consolidadas y canales de distribución bien articulados, rivalizando de forma directa con la fruta neozelandesa que arriba con mayor variabilidad al final de la temporada.
Frente a esta coyuntura, Zespri mantiene conversaciones con los productores neozelandeses en torno a dos posibles caminos de acción. La primera alternativa contempla sostener la competencia exclusivamente desde Nueva Zelanda mediante el mejoramiento de la calidad de la fruta en el tramo final del ejercicio, el desarrollo de variedades con mayor vida poscosecha y nuevas inversiones tecnológicas. La segunda opción se orienta a diseñar un modelo de compras y abastecimiento estrictamente regulado en China, pensado para asegurar un suministro continuo de alta calidad a lo largo de todo el año.
Te Brake remarcó que cualquier esquema que contemple producción en suelo chino deberá resguardar y generar valor económico para los productores de Nueva Zelanda, garantizando a la vez incentivos concretos para que los socios locales cumplan con los estándares técnicos y comerciales de la marca. Por el momento no se ha adoptado una determinación formal, ya que cualquier propuesta de esta envergadura requerirá obligatoriamente de la aprobación de los productores neozelandeses a través de una votación formal.