Con más de 500 representantes de la fruticultura reunidos en la Región del Maule, la tercera versión de Cherry & Kiwi Conference 2026 puso sobre la mesa una discusión que va más allá de aumentar producción y exportaciones: cómo sostener el crecimiento de dos industrias emblemáticas de Chile asegurando calidad, rentabilidad y una experiencia positiva para el consumidor.
El encuentro, realizado el jueves 20 de agosto en Casona Verona, en Sagrada Familia, convocó a productores, asesores, especialistas, exportadores, proveedores y representantes de la industria para analizar los desafíos productivos, comerciales y tecnológicos que enfrentan cerezas y kiwis.
Dentro de la jornada adquirieron especial relevancia las intervenciones de Claudia Soler, directora ejecutiva del Comité de Cerezas de Frutas de Chile, y Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi, quienes presentaron la mirada estratégica de dos sectores que atraviesan momentos diferentes, pero que comparten desafíos relacionados con calidad, consistencia, competitividad y posicionamiento internacional.
Claudia Soler: calidad y reputación para sostener el crecimiento de las cerezas
En una industria cerecera que ha experimentado una fuerte expansión de sus volúmenes y presencia internacional, Claudia Soler abordó uno de los temas más sensibles para el futuro del sector.
Su presentación, denominada “Inocuidad, Calidad y Reputación: Impulsando el Crecimiento de la Industria de la Cereza”, puso el acento en la necesidad de que la expansión comercial vaya acompañada por una fruta capaz de responder de manera consistente a las expectativas de los consumidores y de los mercados de destino.
El tema adquiere especial importancia frente a mercados cada vez más exigentes, donde la condición de llegada, la inocuidad y la calidad final del producto pueden impactar no solamente a una empresa o exportadora, sino también sobre la imagen de la cereza chilena como categoría y sobre la reputación del país como proveedor.
Así, la discusión sobre el crecimiento dejó de estar centrada exclusivamente en cuánto puede producir y exportar Chile, incorporando con fuerza la interrogante respecto de cómo garantizar una buena experiencia de consumo que permita mantener y ampliar la demanda en el tiempo.
“Otros años hablábamos mucho de los huertos, las técnicas o del mercado. Hoy el hilo conductor ha sido el consumidor. Esa es la preocupación que tenemos hoy día, porque necesitamos que los consumidores tengan la mejor experiencia con la fruta chilena, reflejada en el kiwi y la cereza”, destacó Christian Abud, director ejecutivo de Abud & Cía.
Una fuerte expansión del kiwi chileno
Mientras la cereza enfrenta el desafío de proteger su calidad y reputación en medio de mayores volúmenes, el kiwi chileno se encuentra frente a otra tarea estructural: renovar su base productiva para aprovechar las oportunidades que se están generando en los mercados internacionales.
Ese fue precisamente el eje abordado por Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi de Frutas de Chile, durante su exposición “La urgente necesidad de renovación de la industria del Kiwi de Chile”.
Cruzat proyectó un escenario de crecimiento significativo para el sector durante los próximos años, pero advirtió que ese aumento debe estar necesariamente respaldado por calidad y una fruta atractiva para el consumidor.
“Estamos en etapa de renovación de plantaciones, y vamos creciendo, creemos que en los próximos cinco años seguiremos creciendo sobre un 50 a 60%. Es decir, de aquí a 10 años vamos a estar entre un 130% y un 150% de crecimiento. Eso significa que no es ningún problema crecer en la medida que el producto siga siendo demandado y para que eso pase tiene que ser un producto rico de comer. El desafío está en mantener esa calidad durante los próximos 10 años”.
La reflexión sitúa al kiwi chileno ante un escenario de oportunidades, pero también de decisiones de largo plazo. Renovar plantaciones, mejorar productividad y obtener una fruta homogénea y consistente aparecen como condiciones necesarias para transformar el potencial de crecimiento en una expansión sostenible del negocio.
Más de 500 asistentes en torno a dos industrias estratégicas
La convocatoria alcanzada por esta tercera edición fue destacada por Isabel Widmer, gerente general de Abud & Cía., quien valoró especialmente que la actividad pudiera desarrollarse en una de las principales regiones frutícolas del país.
“Estamos muy orgullosos del evento que logramos, de poder hacerlo aquí en la región del Maule, tener más de 500 asistentes, muchas empresas auspiciadoras y, finalmente, colaborar todos en la búsqueda de un objetivo común, que es juntarnos como industria para trabajar conjuntamente; y, además, que cada especie por sí misma sea sostenible en el tiempo”, explicó.
La jornada abordó las lecciones dejadas por la última temporada de cerezas, el desempeño reciente del kiwi chileno y los desafíos relacionados con inocuidad, calidad y reputación.
Pero la conversación también descendió hasta las decisiones que se toman diariamente en los huertos.
Rentabilidad, inteligencia artificial y decisiones productivas
Uno de los bloques estuvo dedicado a la rentabilidad y proyección de los huertos, considerando que las exigencias comerciales deben ir acompañadas por sistemas productivos económicamente sostenibles.
Durante el encuentro se analizaron los manejos requeridos frente a una primavera inestable, las claves técnicas para alcanzar una producción de kiwi con calidad consistente y las posibilidades de incorporar inteligencia artificial a la ecuación productiva de los huertos de cerezas.
La discusión también incluyó la inversión necesaria para desarrollar un proyecto de kiwi desde cero, sus plazos y potencial retorno económico, así como la captura y utilización de datos para mejorar la gestión y apoyar la toma de decisiones.
Innovación basada en ciencia, productividad y sostenibilidad completaron una agenda que buscó conectar las necesidades inmediatas de los productores con las transformaciones que están experimentando los mercados.
Cherry & Kiwi Conference contó además con un Salón Comercial, en el cual nueve empresas exhibieron productos, tecnologías y servicios relacionados con gestión eficiente del agua, bioestimulación, protección de cultivos, control de enfermedades y nuevas herramientas destinadas a la producción de cerezas y kiwis.
La tercera edición contó con el respaldo de 35 empresas auspiciadoras, consolidando un punto de encuentro entre productores, asesores, empresas tecnológicas, proveedores y representantes de la cadena comercial.
Más allá de las diferencias entre ambos cultivos, la jornada dejó un desafío compartido: el crecimiento de la fruticultura chilena deberá construirse cada vez más desde el consumidor hacia el huerto.
En ese escenario, los planteamientos realizados por Claudia Soler y Carlos Cruzat apuntaron hacia dos condiciones fundamentales para la próxima etapa de las cerezas y los kiwis chilenos: proteger la reputación y calidad de la fruta que ya ha conquistado los mercados y, simultáneamente, renovar la capacidad productiva para responder competitivamente a la demanda futura.


El avance del programa de mejoramiento varietal de Zespri en Nueva Zelanda puede marcar un punto de inflexión en el negocio del kiwi verde. Con el desarrollo y las pruebas precomerciales de GREEN146 (A. chinensis), Zespri no solo busca dar con el reemplazo definitivo del tradicional kiwi verde Hayward, sino que busca imponer una nueva escala de calidad, productividad y sabor.
La comercializadora neozelandesa de kiwi Zespri presentó una demanda formal en Estados Unidos para exigir el reembolso de más de 23,5 millones de dólares estadounidenses (alrededor de 40 millones de dólares neozelandeses) pagados por aranceles extraordinarios aplicados durante la administración de Donald Trump.
Con el firme objetivo de elevar el estándar de calidad del kiwi chileno en los mercados internacionales y asegurar una experiencia óptima para el consumidor final, el Comité del Kiwi, en alianza estratégica con la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), anunció el inicio de un intensivo programa de formación técnica enfocado en la fisiología de maduración y manejo de postcosecha.





El mercado global del kiwi de pulpa amarilla sigue ganando terreno gracias a su sabor dulce y su excelente aceptación por parte de los consumidores, lo que empuja a la ciencia agrícola a buscar incansablemente variedades que se adapten mejor y ofrezcan mejores márgenes al productor. En este escenario, un equipo de investigadores de la India, encabezados por Vishal Singh Rana , Pooja Kumari , Dharam Paul Sharma , Dinesh Singh Thakur y Sunny Sharma llevó a cabo un profundo estudio entre los años 2023 y 2025 en la región del noroeste del Himalaya, evaluando el comportamiento de diez genotipos prometedores frente a Allison, una de las variedades comerciales de referencia en la industria. Los resultados del análisis demostraron una variabilidad genética notable, lo que enciende una luz verde para la selección de material vegetal de élite y futuros programas de mejoramiento biológico.