El presidente del gremio, Carlos Cruzat, señaló que esto planteará un desafío para colocar en los mercados los nuevos volúmenes producidos, lo que significará además un desafío interno para mejorar la calidad de la fruta y aumentar la capacidad de almacenamiento.
El kiwi apunta fuerte en Chile, acompañado de una mayor demanda de los mercados y precios que se han mantenido estables, a pesar de la mayor oferta.
De este y otros termas profundizó Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi, en el último capítulo de “Viernes del Kiwi”, el programa mensual que se realiza en conjunto con Redagrícola y en colaboración con Abud & Cía.
Cruzat señaló en la oportunidad que actualmente existen al rededor de 9.400 hectáreas en Chile, sumándose en los últimos años 3.900 ha de plantaciones nuevas.
Sin embargo, esa cifra sufrirá un incremento en los próximos años, ya que al 2030, en tanto, se llegaría a 13.400 ha, con una proyección de que, por primera vez, las nuevas plantaciones superen a las antiguas con 6.900 ha de nuevas, detalló el presidente del gremio.
Para el 2035, en tanto, esperan que Chile llegará a casi 15.500 ha, lo que significaría que en 10 años casi se duplicaría la superficie plantada de kiwi en Chile. “En 2035, casi un 60% de la fruta va a ser fruta de plantaciones nuevas”, complementó Cruzat.
“Vamos a crecer en un 50% en 5 años, que es un volumen grande, que requiere un esfuerzo para entender dónde vamos a comercializar todo eso”, añadió, apuntando a un escenario favorable donde se espera que haya aún más consumo del fruto.
Y es que para 2035 se proyecta una producción de 345.000 toneladas, “es decir, vamos a tener las 145.000 que produjimos en 2025, más 200.000 nuevas toneladas. Es un volumen inmenso que tenemos que reubicar”, comentó el timonel del Comité del Kiwi en el último episodio.
EL DILEMA DEL CAT 2
Cruzat explicó que las oportunidades existen porque “los mercados todavía están en un periodo en que han tenido poca fruta: Italia perdió más del 50% de su superficie; Grecia no ha crecido tanto como para cubrir lo que lo que perdió Italia; EE UU no ha crecido y Nueva Zelanda también tiene menos verdes. Por lo tanto, hemos tenido la oportunidad de poder colocar Categoría 2 a buenos precios”.
Sin embargo, sostuvo que “si miramos la situación de otras especies, el caso más patente, el que tenemos hoy día de cereza, donde los calibres pequeños no tienen espacio cuando hay un gran volumen, y los defectos ya no son tolerables”.
Si bien dice que han podido darle espacio a las categorías 2, apunta a que mientras las plantaciones vayan creciendo, “se tendrá que ir retirando esas categorías 2 de nuestros huertos”.
Asimismo, Cruzat señaló que las claves estarán en reducir los calibres pequeños, eliminar la fruta que califique como CAT 2, y mejorar la almacenabilidad, ya que ahí estará el principal desafío para los próximos 5 y 10 años: “los que estén en el negocio van a tener que enfocarse en eso”, afirmó.
En el marco del reciente directorio ampliado del Comité del Kiwi (CdK), el presidente de la entidad, Carlos Cruzat, presentó a sus socios exportadores y productores, el plan de trabajo para el año 2026, destacando también una ambiciosa hoja de ruta centrada en la calidad y el aumento de la producción nacional prevista para los próximos 5 y 10 años.
Según Cruzat, para esta temporada 2026 se estiman exportaciones de alrededor de 170 mil toneladas, lo que representa un incremento del 16% al 20% respecto al ejercicio anterior. Un alza que, según el ejecutivo, debe ser respaldada con la construcción de fruta de calidad y actividades de promoción y marketing en mercados clave como India, EE. UU., México y Brasil.
El representante destacó que “la industria del kiwi, no sólo chilena, sino que global se encuentra en un momento positivo en aumento de consumo y resultados. No obstante, esto también implica mayor responsabilidad a la hora de construir la fruta que el mercado y los consumidores quieren. Chile se encuentra en un momento de reflexión estratégica, donde la mirada debe estar puesta en la calidad que permita posicionar la fruta que tendremos en los próximos años”, observó.
Carlos Cruzat
Por ello, uno de los puntos centrales abordados por Carlos Cruzat fue el incremento de parámetros en el Programa de Aseguramiento de Madurez (PAM 2026), El objetivo es alinear la fruta chilena por sobre los valores internacionales, para garantizar una mejor experiencia de consumo, un kiwi más competitivo.
«Al elevar la exigencia de parámetros de cosecha, se busca mejorar la calidad de la fruta para que sea rica al consumo, con excelente almacenabilidad y competitiva en el largo plazo, considerando el parámetro 6,2° como un “desde”. Si bien, el PAM es un programa de adhesión voluntaria, nuestros socios, así como muchos no socios, lo están implementando, pues saben que es la única forma de mejorar la competitividad y aprovechar realmente el buen momento del kiwi a nivel global», puntualizó el directivo.
El nuevo PAM plantea que la fruta ingrese a las centrales frutícolas con a lo menos 6,2 ° Brix y 16% Materia Seca (sabor). Asimismo, fija temporalmente excepciones en zonas cálidas (Valparaíso), con un desde de 5,5°Brix y 15,5% de materia seca; y en zonas frías establece 6,5° Brix.
Agregó que para apoyar los desafíos del sector, el Comité coloca a disposición material técnico a través de plataformas como el KiwiTech y el monitoreo de huertos, los Viernes del Kiwi, entre otras. Además trabaja activamente el avanzar en el acceso a mercados como India (actualmente en la cuarta ronda del Acuerdo de Asociación Económica Integral) e Israel.
Una mirada global de industria
Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, fue el encargado de entregar una mirada global de la situación del sector y su mirada a futuro.
En su intervención, relevó las sólidas perspectivas de la industria frutícola nacional, proyectando que las exportaciones totales del sector alcancen los US$10.000 millones para el año 2028. Este ambicioso objetivo, dijo, se sustenta en pilares estratégicos como el liderazgo mundial en envíos de fruta fresca, un portafolio diversificado y las ventajas naturales que ofrece el clima mediterráneo del país, permitiendo exportaciones durante prácticamente todo el año. “Pero es fundamental que ese crecimiento sea acompañado de un alza también en la calidad”.
Iván Marambio
Añadió: “Mejorar la competitividad de la fruta chilena es clave para enfrentar mercados y consumidores cada vez más exigentes, por ello, es fundamental la unidad del sector, a través de Frutas de Chile y sus Comités. La unidad, el trabajo conjunto y coordinado es la única forma de seguir manteniendo el liderazgo de nuestros envíos y mejorar la calidad para enfrentar los desafíos, pero también aprovechar de la mejor manera las oportunidades futuras”, sentenció.
Visión Técnica para la temporada 2026
Raimundo Cuevas, representante de Abud & Cía, presentó una actualización técnica sobre el programa de monitoreo del Comité del Kiwi para la temporada 2025-26, destacando que el promedio de frutos por metro cuadrado se sitúa en 46, una cifra superior al promedio de las últimas temporadas.
Durante el análisis, el profesional subrayó que la calidad del fruto muestra indicadores positivos, considerando el valor comparado con otras temporadas para los 80 días después de plena flor (DDPF). Estos datos técnicos sugieren un desarrollo equilibrado del cultivo, apoyado por una clasificación donde el 91,04% de la producción se categoriza como exportable.
En cuanto a los manejos estratégicos, las conclusiones generales apuntaron a la relevancia de la zona climática y la tecnología empleada para maximizar el potencial productivo, el cual puede llegar a las 55 ton/ha en condiciones óptimas.
Raimundo Cuevas
Cuevas enfatizó la importancia de controles fitosanitarios rigurosos para combatir patógenos como la Botrytis spp. y la PsA. Finalmente, remarcó que el uso de tecnologías como la polinización asistida, de manera electroestática o mecánica y el manejo de manchas de agua son determinantes para asegurar un producto de calidad premium y alcanzar las proyecciones de rendimiento establecidas para esta campaña.
La jornada también contó con la intervención de Jessica Rodríguez de Trio Kimün. Destacó que el éxito de la temporada de kiwi depende de un equilibrio preciso entre la madurez de cosecha y el potencial de guarda. Según su análisis, el objetivo primordial es alcanzar una alta materia seca de forma temprana para asegurar un sabor adecuado que satisfaga a los mercados internacionales.
Jessica Rodríguez
Rodríguez advirtió que factores como la exposición al etileno pueden reducir drásticamente la firmeza —pasando de 16 lbs a solo 4 lbs en 30 días bajo condiciones adversas—, por lo que es vital monitorear rigurosamente los sólidos solubles y la firmeza desde el inicio de la recolección y durante los periodos de almacenamiento y comercialización.
Entre sus conclusiones generales, relacionadas a los programas de Systems Approach, enfatizó la necesidad de mejorar la calidad estética del fruto y fortalecer los controles fitosanitarios contra plagas como la falsa arañita de la vid (Brevipalpus chilensis), los cuales representan barreras para mercados clave como EE. UU., México y Brasil, donde se puede evitar la fumigación a través del Systems Approach.
Finalmente señaló que la industria debe adoptar tecnologías de vanguarda (MCP o Atmósfera Controlada) y extremar los cuidados en la logística de frío para mitigar problemas recurrentes de pudriciones y machucones, garantizando así un producto competitivo en los principales destinos globales.
iQonsulting ha lanzado el Anuario 2026 «Mercado Internacional de Kiwis», una publicación de visualización gratuita que entrega información actualizada y análisis sobre exportaciones, precios y desempeño en los principales mercados internacionales. Este anuario cuenta con el patrocinio de Frutas de Chile y Fedefruta, además del respaldo de un sólido grupo de auspiciadores del sector.Durante el período analizado, las exportaciones globales de kiwi registraron un incremento del 6%, alcanzando un volumen comercializado de 1,67 millones de toneladas y un valor FOB mundial de USD 4.062 millones. Nueva Zelandia se mantuvo como el principal exportador, concentrando el 56% del volumen total mundial.
Europa lidera como la principal región importadora de kiwi, con Alemania como mercado destacado, registrando un precio promedio de importación de USD 3,8 por kilo CIF. El término de la temporada 2024/25 en el hemisferio norte dejó un nivel de stock moderado, lo que permitió un inicio ordenado de la temporada 2025 del hemisferio sur. Bajo este escenario, aunque los precios iniciales de la fruta chilena en el mercado spot se ubicaron por debajo de los niveles observados en 2024, estos lograron mantenerse estables y, a partir de junio, se posicionaron en una curva superior a la de la temporada anterior.
En Estados Unidos, la temporada 2025 se caracterizó por precios por sobre el promedio de las dos temporadas anteriores, tanto en las variedades del Grupo Golden como en las del Grupo Verdes. En este mercado, Nueva Zelandia se consolidó como el principal proveedor, seguida por Chile, Italia, Grecia y Francia.
En China, las importaciones de kiwi registraron un leve incremento del 2% respecto de 2024. Nueva Zelandia continuó siendo el proveedor dominante, concentrando el 97% del volumen importado en 2025, con precios CIF en torno a los USD 4,0 por kilo.
La demanda interna en este país ha mostrado un crecimiento sostenido, al igual que su producción y exportaciones. China se mantiene como el principal productor mundial de kiwi, con una producción estimada que supera los 3 millones de toneladas, cifra que se proyecta al alza, impulsada por la expansión de la superficie plantada. No obstante, durante 2025 se registraron condiciones climáticas adversas, como heladas tardías de primavera, sequía y altas temperaturas, que afectaron especialmente a Shaanxi, la principal región productora del país. Esta situación provocó una menor producción respecto de 2024, lo que se reflejó en un aumento generalizado de los precios a nivel nacional.
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Isabel Widmer, gerente general Abud & Cía. se refiere en su columna a la diversificación de mercado, a la volatilidad comercial, a las consideraciones técnicas y las lecciones de este 2025.
El 2025 fue un año que validó absolutamente que en fruticultura nunca se deja de aprender, por muchos años de experiencia que se tenga. Ninguna temporada es igual a la anterior y la toma de decisiones es cada vez más estratégica, en un escenario donde no hay espacios para errores.
La gestión predial, el rigor técnico, el control de riesgos y la claridad de nuestros costos pasan a ser factores críticos del negocio y deben abordarse con un nivel de precisión y anticipación cada vez mayor.
La realidad de la cereza refuerza fuertemente esta mirada. Aun con huertos productivos y una operación técnicamente correcta, la alta concentración de volumen en un solo mercado, la sensibilidad del precio a la condición y al timing comercial, y la volatilidad propia del negocio dejaron en evidencia que el resultado final no depende solo de producir bien.
La cereza sigue siendo un cultivo relevante, pero exige una gestión integral, lectura fina de mercado y una estructura de costos muy bien controlada para sostener su rentabilidad en el tiempo. En este contexto, la diversificación deja de ser una alternativa y se consolida como una necesidad estratégica.
El kiwi verde aparece hoy como una oportunidad particularmente atractiva dentro de la fruticultura chilena, con una demanda más estable, una oferta global más acotada y flujos que tienden a ser más predecibles.
La realidad de huertos envejecidos en Chile abre espacio para proyectos nuevos, bien diseñados y gestionados con altos estándares técnicos, capaces de capturar valor de manera consistente. Aprovechar esta oportunidad requiere disciplina y criterio. No se trata de reemplazar cultivos sin análisis, sino de identificar aquellos campos donde las condiciones edafoclimáticas lo permiten y donde el kiwi puede expresar su potencial productivo y comercial.
Cuando estas condiciones se alinean, el kiwi se transforma en una alternativa sólida para balancear riesgo, aportar estabilidad al negocio frutícola y construir una estrategia de largo plazo más resiliente.
Finalmente, esta temporada vuelve a poner en valor la resiliencia del productor agrícola, su capacidad de adaptarse, aprender y seguir invirtiendo aún en escenarios complejos. Como Abud & Cía, creemos firmemente que el futuro de la fruticultura se construye con productores y clientes cada vez más informados, rigurosos y prolijos en todas las aristas del negocio: desde el diseño del proyecto y la gestión técnica, hasta el control de costos, la lectura de mercado y la toma de decisiones estratégicas. Solo con esa mirada integral y disciplinada será posible enfrentar los desafíos que vienen y capturar las oportunidades que el sector aún ofrece.
En un movimiento sin precedentes a nivel global, Nueva Zelanda e India concluyeron las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que transformará el acceso de las frutas oceánicas al mercado indio.
El acuerdo, que se espera sea firmado formalmente en el primer semestre de 2026, destaca por ser el primero en el mundo en el que India accede a reducir significativamente sus barreras arancelarias para manzanas y kiwis, consolidando una alianza estratégica entre la quinta economía más grande del planeta y uno de los exportadores frutícolas más avanzados tecnológicamente.
Para la industria de la manzana de Nueva Zelanda, el pacto representa un hito competitivo, ya que India reducirá a la mitad su arancel habitual del 50%, dejándolo en un 25% bajo un sistema de cuotas que comenzará en 32.500 toneladas anuales.
Esta tarifa preferencial operará entre abril y agosto, periodo en el que la oferta neozelandesa complementa de forma contraestacional a la producción local india, evitando una competencia directa con los agricultores nacionales.
Además, las peras también verán una reducción gradual de sus gravámenes hasta alcanzar el 16,5% en un plazo de diez años, un alivio que el sector ha calificado como un regalo anticipado de Navidad para sus productores.
El sector del kiwi ha logrado un avance igualmente pionero al asegurar una cuota anual de 16.000 toneladas totalmente libre de impuestos.
Este beneficio es vital para empresas como Zespri, que durante 2025 enfrentó costos arancelarios millonarios que limitaron su expansión en un mercado donde la población es masiva y el interés por productos saludables va en aumento. Como contrapartida a este acceso preferencial, Nueva Zelanda lanzará el Plan de Acción del Kiwi, una iniciativa de cooperación técnica liderada por el Instituto de Ciencias de la Bioeconomía para asesorar a los productores rurales indios en la mejora de sus rendimientos y cadenas de suministro.
La culminación de este tratado tras solo nueve meses de negociaciones intensas es el resultado de décadas de colaboración bilateral y diplomacia técnica. Desde la década de 1990, expertos neozelandeses han trabajado con productores de India en proyectos de desarrollo productivo, una relación de confianza que ha sido fundamental para que el gobierno indio acepte eliminar o reducir aranceles en el 95% de las exportaciones neozelandesas.
Otros productos como cerezas, paltas y arándanos también se verán beneficiados por una eliminación gradual de aranceles, posicionando a Nueva Zelanda como un socio alimentario estratégico para la creciente demanda del gigante asiático.
Los inviernos más cálidos impiden que la planta entre en letargo completo; en cambio, permanece activa internamente. Como resultado, cuando llega el momento de brotar, le falta fuerza y no brota correctamente .
La producción de kiwi en Galicia enfrenta un escenario crítico debido a los inviernos inusualmente cálidos. Según José Piñero, director de Kiwi Atlántico, tras el «desastre absoluto» de la temporada pasada —donde la cosecha apenas superó las 6.000 toneladas—, este año las previsiones apuntan a unas 8.000 toneladas, una cifra aún muy lejana de las 12.000 habituales.
La escasez resultante ha hecho que los precios se disparen, pero esto todavía no es suficiente para compensar la menor producción.
El problema principal radica en la falta de frío invernal, que impide que la planta entre en su fase de letargo necesaria. Al mantenerse activa internamente durante el invierno, la planta carece de la fuerza suficiente para brotar con normalidad en primavera. A esto se suman fenómenos extremos como granizadas y heladas tardías, junto con las restricciones europeas a productos que podrían mitigar estos efectos. Aunque la escasez ha elevado los precios, el incremento no basta para cubrir las pérdidas de una producción que se ha desplomado casi un 40%.
La industria chilena del kiwi verde cerró la temporada 2025 con señales claras de recuperación y fortalecimiento competitivo. Con 146.697 toneladas exportadas, un 2% más que en 2024, el sector superó las proyecciones iniciales y confirmó un cambio de ciclo impulsado por la calidad de la fruta, más que por un simple aumento de volumen.
Para Isabel Widmer, gerente general de Abud & Cía, estos resultados reflejan una transformación de fondo. A su juicio, la industria está dejando atrás una lógica centrada en el volumen para avanzar hacia un modelo donde la calidad es el principal motor de valor. “La calidad se consolidó como el motor central del valor comercial, respaldando una mayor fluidez en destinos estratégicos y reforzando la reputación de Chile como proveedor confiable frente a un mercado global más exigente”, señaló.
Uno de los factores decisivos de la campaña fue la capacidad del kiwi chileno para sostenerse en guarda con un comportamiento superior al esperado. La fruta mostró una consistencia que permitió trabajar ventanas comerciales más largas y rentables. “El desempeño de la guarda en términos de precio fue superior a lo proyectado, lo que reafirma la importancia de construir fruta que pueda sostener al menos cuatro meses de guarda. Esa capacidad permite capturar ventanas comerciales más rentables y garantizar retornos consistentes”, destacó Christian Abud, director ejecutivo de Abud & Cía.
En términos de destinos, Europa volvió a liderar el consumo de kiwi chileno con niveles per cápita que se ubicaron entre 2,19 y 2,91 kilos. Latinoamérica mantuvo un papel relevante, con un 33% de participación, seguida por Estados Unidos (13,3%) y el Lejano Oriente (12%). Dentro de este último bloque, India sobresalió con un crecimiento del 42%, consolidándose como uno de los mercados emergentes más dinámicos para el kiwi verde chileno.
En cuanto a la composición varietal, el 98% de los envíos correspondió a Hayward, que mantuvo un comportamiento sólido y predecible. Las variedades amarillas, en tanto, retrocedieron un 13% respecto de la temporada anterior, aunque siguieron ofreciendo retornos atractivos al tratarse de un nicho premium, más acotado y diferenciado.
El arranque de la temporada no estuvo exento de desafíos
Heladas en zonas productoras y la presión sanitaria asociada a PSA marcaron el escenario inicial. Sin embargo, la respuesta en los huertos fue positiva. “El desempeño de la fruta estuvo marcado por una mayor consistencia interna, con niveles superiores de materia seca, grados Brix y firmeza, además de una mejor condición sanitaria”, explicó Raimundo Cuevas, gerente técnico de Abud & Cía. Esa fortaleza interna permitió anticipar ventas, sostener valores y evitar episodios de sobreoferta en Europa y Norteamérica, dos de los principales polos de consumo.
Para Christian Abud, director ejecutivo de Abud & Cía.el contexto internacional está configurando un escenario especialmente favorable para el kiwi chileno. Las tasas de consumo en Estados Unidos, Brasil e India crecen de manera sostenida año tras año, mientras la oferta global enfrenta restricciones estructurales. En el hemisferio norte, la producción continúa amenazada por factores climáticos y enfermedades de base; en el hemisferio sur, la expansión también es limitada. “Nueva Zelanda está concentrando buena parte de su expansión en kiwi amarillo, lo que reduce la presión competitiva sobre el kiwi verde”, explicó.
Este equilibrio entre una demanda al alza y una oferta acotada permite proyectar un ciclo de precios estables en el mediano plazo, comenta Abud, poniendo énfasis en la importancia de seguir fortaleciendo la base productiva del país.
La “mirada país” fue uno de los ejes del Kiwi Day 2025, instancia en la que la industria coincidió en que Chile entra en una fase decisiva, donde la calidad será el eje del valor futuro. Para Abud, esto implica avanzar en transformaciones profundas a nivel de huertos. “Es imperativo rejuvenecer los huertos, muchos con más de 20 o 25 años, e impulsar proyectos innovadores con nueva genética en verde, sistemas de conducción actualizados y más tecnología en riego, nutrición y formación radicular. Esto permitirá desarrollar huertos más productivos y con mejor calidad de fruta”, afirmó.
El contexto internacional, marcado por una escasez relativa de kiwi verde y por una creciente competencia por fruta de alta calidad, abre una ventana de oportunidad para Chile. El desafío, coinciden los actores del sector, será sostener y profundizar el estándar alcanzado en 2025. “Lo que vemos es un escenario favorable para diversificar la oferta, tanto a nivel de productor como de industria. La clave estará en sostener calidad, innovar y asegurar fruta que responda consistentemente a la demanda internacional”, concluyó Abud.
La temporada 2025 deja así una señal clara: la competitividad del kiwi chileno se construye sobre calidad, innovación agronómica y una estrategia comercial alineada con las tendencias globales. En un mercado en expansión y con oferta limitada, el kiwi verde chileno se reafirma como un producto estratégico dentro de la fruticultura nacional.
Consumir kiwi en la noche, solo o combinado con kéfir y avena, se perfila como una estrategia sencilla para aumentar la melatonina y favorecer un sueño más reparador.
Que el kiwi es rico en vitamina C y fibra ya es casi un lugar común en la fruticultura. Lo novedoso es que, en los últimos años, este fruto de la familia Actinidia se ha ido posicionando también como una “fruta funcional” ligada al buen dormir, abriendo nuevas oportunidades para comunicar sus atributos frente a consumidores cada vez más atentos a la salud y al bienestar.
Uno de los trabajos más citados en este ámbito fue publicado hace más de una década, en la revista Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Médica de Taipéi, evaluó el impacto del consumo de kiwi en adultos con problemas de sueño, y es hoy la base científica de muchas recomendaciones que se escuchan en medios y redes sociales.
Dos kiwis antes de dormir: qué mostró el estudio
La investigación reclutó a 24 personas entre 20 y 55 años, con dificultades declaradas para dormir. Durante un periodo de cuatro semanas se les pidió mantener su vida cotidiana habitual, con una sola consigna: comer dos kiwis una hora antes de acostarse, todas las noches.
Para medir los cambios en el descanso, los investigadores aplicaron tres herramientas:
la versión china del Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (CPSQI),
un diario de sueño de tres días,
y un actígrafo, dispositivo tipo reloj que registra movimientos y permite estimar de forma objetiva las fases de sueño y vigilia.
Tras el mes de intervención, los resultados fueron contundentes:
El puntaje global de mala calidad de sueño disminuyó en torno a un 40 %, reflejando un descanso más reparador.
El tiempo que los participantes tardaban en quedarse dormidos se redujo aproximadamente en un tercio.
El tiempo total de sueño nocturno aumentó alrededor de un 13 %.
La eficiencia del sueño —el porcentaje de tiempo en cama que efectivamente se pasa durmiendo— mejoró en unos 5 puntos.
En palabras simples, quienes comieron kiwi regularmente antes de acostarse se durmieron más rápido, durmieron más horas y se despertaron menos durante la noche.
Los autores atribuyen estos efectos a la combinación de serotonina natural, antioxidantes y folatos presentes en el fruto, compuestos que participan en la regulación de los ciclos sueño–vigilia y en la protección frente al estrés oxidativo, un factor que también impacta en la calidad del descanso.
Más allá del estudio pionero: evidencia que sigue creciendo
Aunque el trabajo de 2011 fue pequeño y sin grupo placebo —algo que los propios investigadores reconocen como una limitación—, encendió una línea de estudio que hoy continúa. Ensayos más recientes han observado que el consumo de kiwi puede modificar metabolitos de serotonina y melatonina en orina, así como parámetros de sueño en jóvenes y en deportistas de alto rendimiento.
Un estudio publicado en Frontiers in Nutrition en 2023 analizó los efectos agudos del kiwi fresco y deshidratado sobre el sueño, el estado de ánimo y marcadores urinarios en hombres jóvenes, encontrando cambios en metabolitos relacionados con serotonina y melatonina.
Ese mismo año, otra investigación en la revista Nutrients evaluó el consumo de kiwi en atletas de élite, reportando un impacto positivo en variables de sueño y recuperación post-ejercicio tras cuatro semanas consumiendo dos frutos antes de acostarse.
Esta evidencia incipiente ha llevado a que médicos, nutricionistas y especialistas en sueño incorporen al kiwi dentro del grupo de alimentos que pueden apoyar una buena higiene del sueño, junto a lácteos fermentados, frutos secos y cereales integrales. De ahí surge, por ejemplo, la ahora popular combinación de kéfir con kiwi, avena y nueces, divulgada recientemente en medios como La Nación y respaldada por especialistas en microbiota.
Oportunidades para el sector kiwi: del “postre” al alimento funcional
Para los países productores de kiwi – China, Nueva Zelanda, Italia, Grecia y en el caso de Chile en los mercados de contraestación—, este tipo de investigaciones abre una ventana interesante. Ya no se trata solo de vender una fruta fresca por su sabor o su contenido de vitamina C, sino de posicionarla como un ingrediente funcional asociado a mejor descanso, digestión y salud inmune.
La conclusión general de la evidencia es clara: incluir kiwi en la alimentación nocturna, especialmente unas horas antes de dormir, es una estrategia simple, segura para la mayoría de las personas y con un respaldo científico creciente como aliado del buen descanso.
El 18 de noviembre de 2025, la Administración General de Aduanas de China anunció a través de su sitio web que se permitiría la importación a China de kiwis iraníes frescos que cumplan con los requisitos fitosanitarios estipulados.
Según datos de mercado de Statista, Irán cosechó 295.140 toneladas métricas de kiwi en 2023, lo que lo convierte en uno de los importantes productores mundiales de esta fruta. Mientras que el sitio web iraní de comercio electrónico agrícola, Aria Export, informa que el país cuenta con más de 12.000 hectáreas de huertos de kiwi, concentrados principalmente en el norte.
La provincia de Mazandarán es la mayor zona productora de kiwi de Irán, representando más del 70% de la producción total del país.
Las principales variedades incluyen Hayward (que predomina), de pulpa verde, así como cultivares de pulpa amarilla. La temporada de cosecha del kiwi suele durar de octubre a diciembre. Los principales mercados de exportación de Irán actualmente incluyen Rusia, India y países del Golfo Pérsico, Asia Central y Europa, con un volumen anual de exportación de entre 150.000 y 180.000 toneladas métricas.
El anuncio de la GACC establece que los huertos, las plantas de envasado y las instalaciones de tratamiento de frío que exportan kiwi fresco a China deben ser inspeccionados por el Ministerio de Agricultura de Irán y registrados ante la GACC. Los huertos deben establecer sistemas sólidos de gestión de calidad y trazabilidad bajo la supervisión del Ministerio de Agricultura de Irán y adherirse a las buenas prácticas agrícolas y a las técnicas de manejo integrado de plagas.
China ha identificado un total de cinco plagas cuarentenarias preocupantes: la mosca mediterránea de la fruta ( Ceratitis capitata ), la polilla europea de la vid ( Lobesia botrana ), la cochinilla de cera del higo ( Ceroplastes rusci ) y dos tipos de bacterias ( Pseudomonas syringae pv. actinidiae y Pseudomonas viridiflava ).
Medidas
El procesamiento, envasado, almacenamiento y envío de kiwis frescos para su exportación a China debe realizarse bajo la supervisión del Ministerio de Agricultura de Irán o sus agentes autorizados. Las instalaciones de envasado y almacenamiento en frío deben mantener altos estándares sanitarios y estar equipadas para prevenir la reinfestación de plagas, como el uso de mallas antiinsectos.
Durante el envasado, los kiwis deben lavarse, cepillarse, desinfectarse, y clasificarse, eliminando las frutas defectuosas, para garantizar que los envíos estén libres de insectos, ácaros, frutos podridos, tallos, hojas y tierra.
Para combatir la mosca de la fruta, los kiwis destinados a China deben someterse a un tratamiento de frío bajo la supervisión del Ministerio de Agricultura iraní o sus agentes autorizados. El tratamiento de frío debe seguir los protocolos establecidos y cumplir una de las siguientes condiciones: una temperatura central de la pulpa de 1,11 °C o inferior , durante al menos 14 días consecutivos, 1,67 °C o inferior, durante al menos 16 días consecutivos, o 2,22 °C o inferior durante al menos 18 días consecutivos.
El gobierno de los Estados Unidos informó de la implementación de modificaciones significativas en su política arancelaria, afectando a cientos de subpartidas del Sistema Armonizado de Aranceles (HTSUS, por sus siglas en inglés) a partir del 13 de noviembre de 2025.
Los cambios se detallan en un anexo que, por un lado, incorpora nuevos aranceles compensatorios a través de una nueva partida, y por otro, establece un extenso listado de exclusiones y potenciales exenciones para ciertos productos, con especial enfoque en los bienes de socios estratégicos.
La lista incluye paltas frescas y secas, bananos, piñas, naranjas, guayabas, papayas, plátanos y kiwis, así como frutos secos,
Cabe destacar, que las exenciones arancelarias buscan reducir el precio de los alimentos que no pueden producirse comercialmente o en cantidades suficientes en Estados Unidos y que no compiten directamente con los productos estadounidenses.
El presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, indicó que, sin bien, la medida es positiva, aún es importante avanzar con otros productos, especialmente frutícolas, que enfrentan arancel de 10%. «Los aranceles no son buenos para nadie, así lo hemos planteado desde el primer momento. Hoy, esto es evidente dado que los consumidores estadounidenses están sufriendo el encarecimiento de sus alimentos, lo cual, ha impulsado este replanteamiento de aranceles en ciertos productos de gran consumo en el mercado estadounidense».
Agregó: «Este reajuste arancelario nos lleva a plantear, una vez más, que en el caso de Chile, los productos frutícolas no compiten con la fruta local, sino que la complementan y ayudan con ello a complementar la canasta de alimentos necesarios para un consumo saludable por parte de la población en EEUU».
En el mismo sentido, Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi indicó: » Los kiwis de Chile regresaron a su arancel cero a partir del viernes 14 de noviembre, los beneficios se verán a partir de la temporada que viene.
Esto está en línea con lo que venía trabajando el gobierno de EEUU en términos de identificar algunos productos que podrían volver a sus aranceles originales, considerando todos los orígenes. Europa ya tenía en carpeta la eliminación de aranceles para kiwis y paltas, ya que, son productos que no produce Estados Unidos en la cantidad suficiente como para darle estabilidad a su mercado interno, y por tanto, su presencia en el mercado apoya el desarrollo que hacen los productores locales, a la vez, que aportan a la dieta sana de la población».
Con respecto, al mercado de EEUU, Cruzat observó que: «Luego de décadas de mostrar un consumo de kiwis más bien con poca variación, ha venido – últimamente- creciendo en sus ventas tanto en el retail tradicional como en el online, siendo el kiwi una de las categorías que más crece en el comercio online».
Asimismo, puntualizó que la llegada más consistente de oferta europea (Italia y Grecia principalmente), permite una complementariedad con la oferta de California. «Es así como en los últimos cinco años el volumen de kiwi comercializado ha crecido en un 50% gracias a las importaciones, ya que, California solo abastece un 25% de la oferta actual. Por ello, el implementar el retorno a la posición arancelaria anterior será muy positivo para el sector kiwis de Chile y también para los productores y comercializadores norteamericanos».
Desde el Comité de Paltas de Chile, su presidente Francisco Contardo señaló: «La eliminación del arancel de 10% a las paltas importadas desde Chile hacia Estados Unidos permite mantener la competitividad de nuestra fruta en ese mercado. Más que abrir nuevas oportunidades, lo que hace es evitar una desventaja que habría encarecido nuestra oferta frente a otros orígenes».
Añadió: «Para nosotros, Estados Unidos es un mercado relevante, por lo que esta decisión es una buena noticia. Ahora el desafío sigue siendo el mismo: enviar fruta de excelente calidad, cumplir rigurosamente con los servicios y estándares logísticos, y continuar con los programas comerciales comprometidos. Solo así podremos aprovechar plenamente las condiciones arancelarias vigentes».
Voces locales
Una de las primeras entidades en celebrar la medida fue a la Asociación Internacional de Productos Frescos (IFPA, su sigla en inglés), la cual, respaldó las nuevas exenciones arancelarias de la administración Trump para productos no producidos en el país o productos que no se cultivan a gran escala, durante todo el año, ya que, mantendrán la asequibilidad de los productos frescos de alta calidad y evitarán imponer una carga innecesaria a las familias.
“Agradecemos que la administración Trump reconozca que apoyar una América más saludable requiere mantener las frutas y verduras asequibles y disponibles”, dijo IFPA en un comunicado de prensa, haciendo hincapié en que “durante años” había insistido en que los aranceles sobre productos que no se producen a gran escala, podrían suponer una carga innecesaria para las familias, limitar las opciones saludables y perturbar el mercado, lo cual, ha estado enfrentado el consumidor de EEUU en este último tiempo.
EEUU: Mercado de kiwis, paltas y naranjas
Importante es destacar que la población de EEUU es una gran consumidora de paltas. De acuerdo al «Anuario de la Palta» de IQonsulting, durante 2024, Norteamérica, ostentó cerca del 34% de la cuota del mercado de palta Hass en el mundo. Un apetito que no muestra signos de desaceleración.
El consumo per cápita de palta en EEUU ha alcanzado aproximadamente los 4 kilos por persona al año , un indicador clave del arraigo del fruto en la dieta nacional.
A nivel global, el mercado de la palta se ha disparado, moviendo unos 20.000 millones de dólares en 2024 y proyectando un crecimiento sostenido. El mercado de palta Hass, específicamente, se valoró en 15.700 millones de dólares en 2025.
En el caso del kiwi en EEUU, se trata de un mercado de crecimiento constante, impulsado por el aumento de la preocupación por la salud y la mayor inversión en la producción nacional y las importaciones. Se espera que el valor del mercado alcance los $752,6 millones para 2033. Aunque Estados Unidos produce kiwis (principalmente en California) , consume internamente en más de un 80% (y exporta cerca de 20%), dependiendo en gran medida de las importaciones para satisfacer la demanda interna.
Los principales países proveedores de kiwis en Estados Unidos son Nueva Zelanda, Chile, Italia y Grecia.
Finalmente, en el caso de las naranjas, diversos desafíos como el brote de la enfermedad de Huanglongbing (HLB) y la escasez de mano de obra, han ido afectado hacia una disminución de la oferta nacional, lo que ha generado una creciente dependencia de las importaciones, donde Chile es un gran proveedor en contra estación.
EEUU se posicionó como el cuarto mayor importador mundial de naranjas frescas en 2022, con un valor total de 270 millones de dólares.