El 18 de noviembre de 2025, la Administración General de Aduanas de China anunció a través de su sitio web que se permitiría la importación a China de kiwis iraníes frescos que cumplan con los requisitos fitosanitarios estipulados.
Según datos de mercado de Statista, Irán cosechó 295.140 toneladas métricas de kiwi en 2023, lo que lo convierte en uno de los importantes productores mundiales de esta fruta. Mientras que el sitio web iraní de comercio electrónico agrícola, Aria Export, informa que el país cuenta con más de 12.000 hectáreas de huertos de kiwi, concentrados principalmente en el norte.
La provincia de Mazandarán es la mayor zona productora de kiwi de Irán, representando más del 70% de la producción total del país.
Las principales variedades incluyen Hayward (que predomina), de pulpa verde, así como cultivares de pulpa amarilla. La temporada de cosecha del kiwi suele durar de octubre a diciembre. Los principales mercados de exportación de Irán actualmente incluyen Rusia, India y países del Golfo Pérsico, Asia Central y Europa, con un volumen anual de exportación de entre 150.000 y 180.000 toneladas métricas.
El anuncio de la GACC establece que los huertos, las plantas de envasado y las instalaciones de tratamiento de frío que exportan kiwi fresco a China deben ser inspeccionados por el Ministerio de Agricultura de Irán y registrados ante la GACC. Los huertos deben establecer sistemas sólidos de gestión de calidad y trazabilidad bajo la supervisión del Ministerio de Agricultura de Irán y adherirse a las buenas prácticas agrícolas y a las técnicas de manejo integrado de plagas.
China ha identificado un total de cinco plagas cuarentenarias preocupantes: la mosca mediterránea de la fruta ( Ceratitis capitata ), la polilla europea de la vid ( Lobesia botrana ), la cochinilla de cera del higo ( Ceroplastes rusci ) y dos tipos de bacterias ( Pseudomonas syringae pv. actinidiae y Pseudomonas viridiflava ).
Medidas
El procesamiento, envasado, almacenamiento y envío de kiwis frescos para su exportación a China debe realizarse bajo la supervisión del Ministerio de Agricultura de Irán o sus agentes autorizados. Las instalaciones de envasado y almacenamiento en frío deben mantener altos estándares sanitarios y estar equipadas para prevenir la reinfestación de plagas, como el uso de mallas antiinsectos.
Durante el envasado, los kiwis deben lavarse, cepillarse, desinfectarse, y clasificarse, eliminando las frutas defectuosas, para garantizar que los envíos estén libres de insectos, ácaros, frutos podridos, tallos, hojas y tierra.
Para combatir la mosca de la fruta, los kiwis destinados a China deben someterse a un tratamiento de frío bajo la supervisión del Ministerio de Agricultura iraní o sus agentes autorizados. El tratamiento de frío debe seguir los protocolos establecidos y cumplir una de las siguientes condiciones: una temperatura central de la pulpa de 1,11 °C o inferior , durante al menos 14 días consecutivos, 1,67 °C o inferior, durante al menos 16 días consecutivos, o 2,22 °C o inferior durante al menos 18 días consecutivos.
El gobierno de los Estados Unidos informó de la implementación de modificaciones significativas en su política arancelaria, afectando a cientos de subpartidas del Sistema Armonizado de Aranceles (HTSUS, por sus siglas en inglés) a partir del 13 de noviembre de 2025.
Los cambios se detallan en un anexo que, por un lado, incorpora nuevos aranceles compensatorios a través de una nueva partida, y por otro, establece un extenso listado de exclusiones y potenciales exenciones para ciertos productos, con especial enfoque en los bienes de socios estratégicos.
La lista incluye paltas frescas y secas, bananos, piñas, naranjas, guayabas, papayas, plátanos y kiwis, así como frutos secos,
Cabe destacar, que las exenciones arancelarias buscan reducir el precio de los alimentos que no pueden producirse comercialmente o en cantidades suficientes en Estados Unidos y que no compiten directamente con los productos estadounidenses.
El presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, indicó que, sin bien, la medida es positiva, aún es importante avanzar con otros productos, especialmente frutícolas, que enfrentan arancel de 10%. «Los aranceles no son buenos para nadie, así lo hemos planteado desde el primer momento. Hoy, esto es evidente dado que los consumidores estadounidenses están sufriendo el encarecimiento de sus alimentos, lo cual, ha impulsado este replanteamiento de aranceles en ciertos productos de gran consumo en el mercado estadounidense».
Agregó: «Este reajuste arancelario nos lleva a plantear, una vez más, que en el caso de Chile, los productos frutícolas no compiten con la fruta local, sino que la complementan y ayudan con ello a complementar la canasta de alimentos necesarios para un consumo saludable por parte de la población en EEUU».
En el mismo sentido, Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi indicó: » Los kiwis de Chile regresaron a su arancel cero a partir del viernes 14 de noviembre, los beneficios se verán a partir de la temporada que viene.
Esto está en línea con lo que venía trabajando el gobierno de EEUU en términos de identificar algunos productos que podrían volver a sus aranceles originales, considerando todos los orígenes. Europa ya tenía en carpeta la eliminación de aranceles para kiwis y paltas, ya que, son productos que no produce Estados Unidos en la cantidad suficiente como para darle estabilidad a su mercado interno, y por tanto, su presencia en el mercado apoya el desarrollo que hacen los productores locales, a la vez, que aportan a la dieta sana de la población».
Con respecto, al mercado de EEUU, Cruzat observó que: «Luego de décadas de mostrar un consumo de kiwis más bien con poca variación, ha venido – últimamente- creciendo en sus ventas tanto en el retail tradicional como en el online, siendo el kiwi una de las categorías que más crece en el comercio online».
Asimismo, puntualizó que la llegada más consistente de oferta europea (Italia y Grecia principalmente), permite una complementariedad con la oferta de California. «Es así como en los últimos cinco años el volumen de kiwi comercializado ha crecido en un 50% gracias a las importaciones, ya que, California solo abastece un 25% de la oferta actual. Por ello, el implementar el retorno a la posición arancelaria anterior será muy positivo para el sector kiwis de Chile y también para los productores y comercializadores norteamericanos».
Desde el Comité de Paltas de Chile, su presidente Francisco Contardo señaló: «La eliminación del arancel de 10% a las paltas importadas desde Chile hacia Estados Unidos permite mantener la competitividad de nuestra fruta en ese mercado. Más que abrir nuevas oportunidades, lo que hace es evitar una desventaja que habría encarecido nuestra oferta frente a otros orígenes».
Añadió: «Para nosotros, Estados Unidos es un mercado relevante, por lo que esta decisión es una buena noticia. Ahora el desafío sigue siendo el mismo: enviar fruta de excelente calidad, cumplir rigurosamente con los servicios y estándares logísticos, y continuar con los programas comerciales comprometidos. Solo así podremos aprovechar plenamente las condiciones arancelarias vigentes».
Voces locales
Una de las primeras entidades en celebrar la medida fue a la Asociación Internacional de Productos Frescos (IFPA, su sigla en inglés), la cual, respaldó las nuevas exenciones arancelarias de la administración Trump para productos no producidos en el país o productos que no se cultivan a gran escala, durante todo el año, ya que, mantendrán la asequibilidad de los productos frescos de alta calidad y evitarán imponer una carga innecesaria a las familias.
“Agradecemos que la administración Trump reconozca que apoyar una América más saludable requiere mantener las frutas y verduras asequibles y disponibles”, dijo IFPA en un comunicado de prensa, haciendo hincapié en que “durante años” había insistido en que los aranceles sobre productos que no se producen a gran escala, podrían suponer una carga innecesaria para las familias, limitar las opciones saludables y perturbar el mercado, lo cual, ha estado enfrentado el consumidor de EEUU en este último tiempo.
EEUU: Mercado de kiwis, paltas y naranjas
Importante es destacar que la población de EEUU es una gran consumidora de paltas. De acuerdo al «Anuario de la Palta» de IQonsulting, durante 2024, Norteamérica, ostentó cerca del 34% de la cuota del mercado de palta Hass en el mundo. Un apetito que no muestra signos de desaceleración.
El consumo per cápita de palta en EEUU ha alcanzado aproximadamente los 4 kilos por persona al año , un indicador clave del arraigo del fruto en la dieta nacional.
A nivel global, el mercado de la palta se ha disparado, moviendo unos 20.000 millones de dólares en 2024 y proyectando un crecimiento sostenido. El mercado de palta Hass, específicamente, se valoró en 15.700 millones de dólares en 2025.
En el caso del kiwi en EEUU, se trata de un mercado de crecimiento constante, impulsado por el aumento de la preocupación por la salud y la mayor inversión en la producción nacional y las importaciones. Se espera que el valor del mercado alcance los $752,6 millones para 2033. Aunque Estados Unidos produce kiwis (principalmente en California) , consume internamente en más de un 80% (y exporta cerca de 20%), dependiendo en gran medida de las importaciones para satisfacer la demanda interna.
Los principales países proveedores de kiwis en Estados Unidos son Nueva Zelanda, Chile, Italia y Grecia.
Finalmente, en el caso de las naranjas, diversos desafíos como el brote de la enfermedad de Huanglongbing (HLB) y la escasez de mano de obra, han ido afectado hacia una disminución de la oferta nacional, lo que ha generado una creciente dependencia de las importaciones, donde Chile es un gran proveedor en contra estación.
EEUU se posicionó como el cuarto mayor importador mundial de naranjas frescas en 2022, con un valor total de 270 millones de dólares.
Una charla técnica del kiwi chileno se realizó en Fruittrade 2025, con el tema “Requerimientos para el establecimiento de un huerto de kiwi competitivo”, donde Raimundo Cuevas, gerente técnico de Abud & Cía., fijó una guía para proyectos que alcancen plena producción entre el quinto y sexto año, con rendimientos de 45 a 50 toneladas por hectárea y fruta homogénea en calibre, materia seca y dulzor para cumplir los estándares de los mercados destino.
Cuevas insistió en que la rentabilidad no depende solo del volumen, sino de la capacidad de repetir calidad y consistencia campaña tras campaña. Dentro de los aspectos a relevar con punto de partida es la selección del lugar: amplitud térmica equilibrada, suelos profundos con buen drenaje y agua de calidad determinan el potencial.
Todo esto sobre esa base, el diseño agronómico —conducciones que favorezcan la intercepción de luz como el parrón español, manejo de vigor y riego de precisión— eleva la probabilidad de cumplir con los parámetros comerciales. Tecnologías como mallas fotoselectivas y sistemas de control de heladas con agua se consolidan para estabilizar microclimas y reducir daños por estrés o enfermedades, mientras que la polinización asistida y la bioseguridad frente a PSA y tizón de botón marcan la frontera entre proyectos tradicionales y huertos tecnificados.
La coyuntura comercial de 2025 acompañó esas recomendaciones técnicas
En paralelo ya con la temporada ya cerrada, Frutas de Chile informó 146.603 toneladas exportadas, un 2% más que en 2024 y por encima de la proyección inicial; el desempeño se apoyó en fruta de mayor calibre, más categoría 1 y mejores grados Brix. Europa volvió a liderar la demanda y India marcó un récord cercano a 17 mil toneladas, confirmando el espacio del kiwi chileno cuando la oferta se alinea en consistencia.
Estos resultados contrastan con los ajustes de previsión difundidos por el Comité del Kiwi a inicios de abril, cuando se anticipaba una caída de -6,5% versus la campaña anterior; la ejecución en campo y la calidad final permitieron superar esa expectativa. Para 2026, el consenso del sector es sostener la estandarización de calidad desde el huerto para resguardar precios y rotación.
Finalmente Cuevas puntualizó que en el campo, la precisión técnica debe ir desde la plantación —sitio correcto, arquitectura de luz, riego, polinización y sanidad— ya que es la vía más segura para capturar calibre, materia seca y dulzor que el mercado premia.
En la cadena comercial, la campaña 2025 mostró que, cuando esa consistencia se logra, el kiwi chileno puede crecer incluso en contextos exigentes, abrir espacio en destinos como India y validar una propuesta de valor basada en calidad exportable. El próximo paso es convertir esto en estándar de diseño y manejo, para que los números de la temporada no sean una excepción sino la nueva regla.
El Comité del Kiwi realizó ayer un taller técnico – práctico en el que reunió a cerca de 60 productores para abordar aspectos clave de esta etapa decisiva del cultivo.
Lorena Gómez, Asistente Técnico del Comité del Kiwi, explicó que esta actividad se enmarcó en el plan de difusión de buenas prácticas que está impulsando el Comité, que busca acompañar e informar a los productores para obtener resultados productivos homogéneos y de óptima calidad a nivel país.
Durante la jornada se abordaron temas esenciales para establecer una buena calidad de fruta, tales como la regulación de carga, el control del tizón de botón floral y la polinización.
La exposición técnica estuvo a cargo de Raimundo Cuevas, Gerente Técnico de Abud & Cía., quien en primera instancia presentó y analizó los resultados del programa de monitoreo de huertos del Comité del Kiwi de esta temporada y destacó la relevancia de un raleo oportuno para replicar los buenos resultados obtenidos el año pasado en términos de calidad de fruta.
Posteriormente, el asesor planteó que “la floración y polinización son eventos críticos para definir el contenido de semillas, un factor determinante en la calidad y conservación de la fruta”, mostrando estudios que avalan esta premisa y destacando además la importancia de llevar registros detallados del huerto para realizar una adecuada toma de decisiones productivas.
La jornada continuó con una visita a terreno en el predio de Sociedad Agrícola Graneros Ltda., donde el productor anfitrión Ignacio Rieutord, junto al asistente de terreno del Comité, Cristián González, guiaron un recorrido práctico que permitió profundizar y discutir sobre distintas estrategias para optimizar la polinización natural y asistida, entre otros temas de interés.
Sin duda, las temáticas abordadas durante la jornada son esenciales para asegurar la calidad y condición de fruta, factores que impactan directamente en los resultados económicos. Este encuentro permitió reforzar conocimientos técnicos y generó un espacio de conversación e intercambio, en el cual pudieron compartir experiencias entre productores, técnicos y asesores, en un momento clave de la temporada.
La temporada 2025 del kiwi chileno cerró con 146.603 toneladas exportadas, un 2% más que en 2024 (143.156 ton) y por sobre la proyección de 135.832 ton. Si bien se trata de una de las mejores temporadas de los últimos 35 años, sostenida por una fruta consistente y un sólido desempeño en los principales mercados, los desafíos están en mantener estos niveles.
“A pesar de la oferta récord desde Nueva Zelanda, crecimos 2%, impulsados por una fruta de excelencia. Esto demuestra que la demanda global sigue creciendo y que los mercados responden muy bien cuando el kiwi chileno ofrece consistencia y sabor”, señaló Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi de Frutas de Chile.
En cuanto a los mercados, Europa se mantuvo como el principal destino, con cerca del 40% de los envíos y la recepción de 59.434 t, destacando Países Bajos (hub), con más de 20 mil t, seguido de Inglaterra (+11 mil t), además de Italia y España, con más de 8 mil toneladas cada uno.
En tanto, los envíos a Latinoamérica se consolidaron en una segunda posición, con 44.054 t, destacando países como Brasil (+16 mil t) y México (+8 mil t). También, se relevaron las exportaciones hacia Norteamérica, mercado que recibió casi 20 mil toneladas; e India, con un récord de 17.000 toneladas.
La calidad: La fórmula del éxito
El éxito de la temporada no fue casual. Según Cruzat, la positiva retroalimentación de importadores y retailers se debió a factores claros. “Por un lado, destaco la buena calidad de los kiwis chilenos, sumado a una fruta con mayor consistencia, firmeza y muy rica de comer, ofreciendo una excelente experiencia al consumidor final”, comentó.
Asimismo, agregó otros factores importantes para el buen resultado: “La fruta presentó mayores calibres, lo que se tradujo en más kilos, también en una mayor proporción de categoría 1, lo cual, se reflejó en un mayor rendimiento en el proceso, con menos descarte. Además, hubo una cosecha más estratégica, ya que, se obtuvo fruta con más grados Brix (sólidos solubles) que se tradujeron en un mejor sabor, fruta más dulce”.
Por otro lado, resaltó que este 2025 hubo una demanda sostenida por el kiwi verde, pese al crecimiento del kiwi amarillo de la competencia, lo cual, “demuestra que sigue existiendo un sólido y buen mercado para este producto”.
«La satisfacción de toda la cadena comercial se tradujo en precios que premiaron la calidad del producto chileno, generando buenos retornos para productores y exportadores», sostuvo el presidente del Comité del Kiwi.
El desafío 2026: No descuidar el manejo en los huertos
Con la vista en la próxima temporada, la industria enfrenta un desafío crucial. Los huertos presentan una carga potencial hasta un 40% mayor de flores.
«Este alto nivel de floración, si no se maneja correctamente, podría debilitar la planta y resultar en fruta de calibres pequeños y menor calidad», advirtió Cruzat. El mensaje a los productores es claro: «Si aprendimos que la buena fruta nos permite competir con éxito, este año el foco debe estar en un raleo oportuno antes de la floración. No podemos caer en el error de ‘dejar cualquier cosa arriba’; hay que trabajar para construir la fruta que el mercado demanda y asegurar una temporada exitosa por esfuerzo y no por casualidad».
Como reflejo de este enfoque en la calidad, el Comité del Kiwi anunció que, a partir de la temporada 2026, se iniciará un aumento gradual en los parámetros de madurez exigidos para la cosecha. El proceso culminará en 2027, cuando todas las zonas productoras (salvo excepciones como Valparaíso) deberán cumplir con el estándar internacional de 6,0 grados Brix y 16% de materia seca, consolidando la reputación del kiwi chileno en el mundo.
“Esto refleja el trabajo conjunto entre productores, exportadores para fortalecer la competitividad y la reputación del kiwi chileno en los mercados internacionales”, finalizó Cruzat.
Hasta Vigo, España, llegaron el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio y el presidente del Comité de Kiwi de Chile, Carlos Cruzat para participar en la 44ª Convención de la International Kiwifruit Organization (IKO), que se realizó desde el 23 al 24 de septiembre, reuniendo a los principales países productores de kiwi del mundo. El evento fue organizado por Kiwi Atlántico y la Asociación Española del Kiwi (AEKI), con el propósito de analizar la evolución del mercado, intercambiar experiencias y avanzar en soluciones conjuntas a los retos que afronta el sector.
Carlos Cruzat fue el encargado de entregar un análisis de la situación de la industria chilena del kiwi, donde destacó el trabajo del sector por entregar un kiwi cada vez más rico y de mejor calidad. «Para la industria del kiwi de Chile participar en la IKO es muy importante, pues es donde se trabajan los temas de desarrollo de la industria del kiwi a nivel global, aportando todos los países una mirada respecto de la evolución de su producción, la evolución de sus industrias y para acordar líneas de trabajo en común que nos permitan incrementar el consumo, la masificación del kiwi y la penetración de nuevos mercados de manera complementaria entre el hemisferio norte y el hemisferio sur. Todo ello, con el objetivo de que el espacio en la canasta de frutas, sea mayor».
Agregó: «Ha sido una muy buena jornada con la presencia de representantes del kiwi de Nueva Zelanda, Estados Unidos, Portugal, Francia, España, Italia, Grecia, Chile y Argentina».
Finalmente, el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, puntualizó: “La IKO, no sólo permite conocer de primera fuente las estrategias, la producción y exportación de cada país, sino que también incentiva la colaboración en diversas materias técnicas , tecnológicas, así como de transferencia de experiencias o estudios, lo cual, es un aporte general para la industria global del kiwi, lo cual, hace aún más interesante el estar presentes».
Con la temporada prácticamente cerrada, la industria del kiwi en Chile proyecta un volumen cercano a 140 mil toneladas, con mercados que fluyeron con calma y un inicio incierto en Estados Unidos que terminó por disiparse; en las próximas semanas, los últimos embarques se concentraran en Latinoamérica.
Septiembre, en tanto, marca el punto de inflexión fenológico: brotación, floración y polinización exigen decisiones finas en raleo, riego, nutrición y control de heladas/PSA. Sobre este balance y las prioridades que vienen, conversamos con Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi de Frutas de Chile.
Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi de Frutas de Chile.
¿Cómo califica el cierre de temporada en calibres y condición? ¿Qué aprendizaje hay para 2026?
Tuvimos un mejor calibre que el año pasado; la curva se movió al menos un calibre hacia arriba. La condición fue muy buena, con fruta firme y muy poca pudrición. Donde vimos problemas fue en machucones por cosechas muy rápidas y lesiones en manipulación. En mercados, EE. UU. partió lento por la incertidumbre con aranceles, pero despejado el ruido la demanda siguió fuerte; Europa también estuvo bien. En general, fue un muy buen año.
Como Comité no damos recomendaciones comerciales, pero sí observamos que Estados Unidos crece sostenidamente y que el systems approach ha permitido llegar con fruta más firme al final; en Brasil, las llegadas tardías han sido muy bien valoradas cuando se llega con systems approach.
Septiembre abre el período clave. ¿Cuáles son las prioridades agronómicas hasta floración?
Entramos al tramo septiembre–noviembre (inicios de diciembre), cuando la planta debe crecer rápido y expresar fertilidad. El objetivo es llegar a mitad de noviembre con al menos 80% del raleo hecho: sacar laterales y botones deformes o mal ubicados para que la floración tenga la cantidad justa de flores y no sobrecargue la planta.
Además, es una etapa con riesgo de heladas especialmente en septiembre: si ocurren, hay que actuar rápido contra PSA, porque la combinación helada más PSA es especialmente dañina.
¿Qué lineamientos complementan ese raleo oportuno?
La regulación de carga en octubre es crítica para favorecer la polinización; de noviembre a enero es más difícil intervenir por la demanda de mano de obra en cerezas. En riego, no hay que adelantarse sobreregando: conviene permitir oxigenación y alza de temperatura del suelo; la nutrición impulsar su crecimiento hasta la polinización. A partir de 10 cm comienzan las aplicaciones contra arañitas.
¿Cómo está cambiando el riesgo de heladas y qué inversiones recomienda?
Hoy vemos más zonas con afectación de heladas que en el pasado. Por eso, el control de heladas debe pensarse desde el diseño del huerto: por agua (si hay disponibilidad) o con hélices de viento. Incorporarlo en el equipo de riego desde el inicio suma del orden de US$3.000–5.000, y marca diferencia. En huertos establecidos, la helada junto con la PSA puede destruir madera (1–3 años), no solo yemas.
¿Cuándo activar protocolos de frío y PSA?
Desde yema algodonosa en adelante, hay que controlar eventos de 0 °C hacia abajo y reforzar el programa fitosanitario si observamos síntomas de PSA (exudaciones rojas, cortes, yemas). Septiembre es brotación ordenada; octubre es expansión de canopia y una fertilización que acompañe una buena flor.
Han mencionado una alta proyección de yemas/ha. ¿Cómo afecta la planificación?
Este año la yema/ha pos-amarra llegó a niveles históricos, casi el doble que en 2012/13. Eso no implica más potencial por sí mismo: responde a compensar la baja brotación y fertilidad y a mitigar eventuales daños por PSA. Por eso insistimos en estimar producción y ajustar carga antes de flor; un exceso de brotes y frutos deriva en polinización deficiente, calibre menor, peor calidad y sombra que condiciona la fertilidad para la próxima temporada.
¿Qué herramientas de información ofrece hoy el Comité para decidir mejor?
Dos pilares. Primero, el Programa de Monitoreo de Huertos (PMH), operativo desde 2012, con datos por ecozona accesibles en la plataforma del Comitépara socios del Comité del Kiwi de Frutas de Chile. Segundo, el boletín KiwiTec, que sale la tercera semana de cada mes y anticipa las labores del mes siguiente; lo complementamos extendiéndonos en cada tema en “Los Viernes del Kiwi” ( actividad online el último viernes de cada mes.
¿Qué tipo de métricas entrega el PMH y cómo se usan en raleo?
Monitoreamos brotes, fertilidad y botones/frutos por m². Por ejemplo, una brotación inicial puede estar entre 50–60%, y de esos brotes la fertilidad efectiva puede caer a ~45%: no todos traen fruta. Si un sector viene con pocos botones, el raleo debe ser prudente; si hay exceso, hay que anticiparlo para evitar sobreproducción de flores que desgasta la planta y termina en fruta menor. El programa de monitoreo de huertos ayuda a tomar decisiones con la información de otros huertos.
¿Qué rol juega el systems approach en esta etapa y en logística qué queda por delante?
Es clave para EEUU y Latinoamérica. En esta época, cumplir con temas fitosanitarios como el control de la arañita es fundamental para mantener la elegibilidad y terminar con fruta firme. En cuanto a la logística quedan pocas centrales que siguen operando; lo que queda se embalará en las próximas 2 a 3 semanas y se despachará en 30-45 días con foco en Latinoamérica.
El académico de la Universidad Católica señala que, para subirse al nuevo boom de esta especie, no solo hay que hacer evaluaciones de los materiales que se introducen, sino que se debe tomar la decisión -como industria-, de desarrollar material genético para la realidad de Chile y no sólo mantenerse como espectador de Nueva Zelanda en esa área. Además, señala que esto no significa descuidar los desafíos pendientes en el kiwi verde y, en el caso de la poscosecha, el foco debe estar puesto en una calidad que permita aumentar el consumo en los mercados, especialmente proyectándose al aumento en la oferta que se producirá desde Chile.
18 de Agosto 2025Miguel Patiño
Desde el boom de plantaciones de los años 80’, el kiwi pasó por una fuerte caída en el país debido a problemas sanitarios, de calidad y de precios.
Pero en los últimos años, ha vivido un renacer gracias a mejores precios internacionales por menor oferta de kiwi
verde, acompañado de cerca de un trabajo mancomunado entre el Comité del Kiwi, técnicos y académicos que han dado soporte a mejorar los procesos y protocolos para construir un fruto de calidad.
La tarea no es fácil, entendiendo que se han entregado criterios y recomendaciones que no todos los productores y exportadoras siguen, y reducir las brechas de calidad son procesos largos que deben incluir mejoras en aspectos como la presentación de la forma y condición al consumo como columelas duras, irregularidad en el ablandamiento y en los sólidos solubles al consumo.
Dr, Juan Pablo Zoffoli
“En el caso de Chile, su inicio no tuvo estructura ni orden (en el crecimiento del kiwi), especialmente en la calidad del producto que estábamos enviando”, señala el Dr. Juan Pablo Zoffoli, académico de la Pontificia Universidad Católica y destacado experto en poscosecha.
Según comenta en entrevista con Redagrícola, fue la creación del Comité del Kiwi el hito que permitió establecer una homogeneidad de los mínimos de madurez requeridos por el mercado, para alcanzar la aceptabilidad en la calidad comestible”.
Por ello, subraya que Chile “se atrasó en llegar con ese ‘desde’, que lo fue haciendo de a poco a través de la organización del Comité”.
-¿Cuáles son los principales indicadores de cosecha que mejoraron la calidad del kiwi chileno?
-Fue la introducción de la materia seca como indicador del potencial de azúcar que tiene la fruta. Y ahí se empezaron a establecer los primeros valores mínimos, partiendo por 15,5% y después 16% de materia seca. El valor de sólidos solubles a veces se malinterpreta porque el valor a la cosecha no tiene relación con la concentración de azúcar al consumo, sino que es la materia seca el que indica los sólidos solubles al consumo. Los sólidos solubles a cosecha son importantes porque son el indicador de la madurez fisiológica que permite que el fruto consiga la maduración de consumo una vez que es removido del almacenaje. Los esfuerzos se concentraron en establecer ese valor y así se propuso 6,2% como valor mínimo, pero no es sufi-ciente. El kiwi, particularmente el Hayward, no se ablanda correctamente, aunque cumpla con estos valores y por lo tanto se debe complementar con otras prácticas en las que todavía estamos al debe.
-¿Cómo avanzaron estos parámetros que estableció el Comité desde su creación para asegurar una buena experiencia de consumo?
-Fue la madurez de la industria, a base de asimilar información y bajarla a la realidad nuestra. Nueva Zelandia aceleró fuertemente el cambio al tratar de diferenciarse del kiwi a nivel mundial, por lo que aparecieron estándares internacionales y Chile se fue sumando a esos estándares. Creo que fue muy valiosa la generación de información propia, y la difusión de la importancia que tenían estos índices, porque es difícil exigir un valor sin una base de conocimiento que lo sustente. Además, lo interesante del Comité es que finalmente es una asociación privada y voluntaria, entonces si la gente no veía el resultado, no se subía a este buque. Pero se fue viendo el resultado en el mercado con un producto más homogéneo en cuanto a madurez. Una cosa que es bien importante recordar es que este fruto se tiene que cosechar en una madurez fisiológica que es muy distante a la madurez de consumo. Entonces todo lo que se hace durante el manejo de poscosecha afecta al resultado de la madurez de consumo. El ‘desde’ es el momento de cosecha, porque eso determina el potencial que obtendrá el consumidor; pero no es suficiente, ése es el ‘desde’. Hay cosas que hacemos y que dejamos de hacer que determinan la diferencia en el resultado del producto a nivel del consumidor y por lo tanto depende de nosotros primero entender si estamos llegando con el producto adecuado y luego cómo los protocolos de manejo poscosecha se adecúan a lo que necesitamos.
ACERCARSE A REQUERIMIENTOS DEL CONSUMIDOR
-¿Qué desafíos de poscosecha ves tú que enfrenta la industria actualmente?
-Hay desafíos bien reales de corto plazo, por supuesto en productividad, en construir el producto desde la precosecha, pero por sobre todo cómo aumentamos el consumo en los mercados donde estamos exportando y en los que estamos iniciando y, por supuesto, si queremos participar de mercados más exigentes y con otro tipo de exigencias de calidad. Uno de los grandes desafíos es acercarse a los requerimientos del consumidor de una fruta de altos sólidos solubles para equilibrar la acidez y disponibilidad de madurez de consumo, donde cada vez es más existe la tendencia a fruta lista para consumir o con tiempos dentro de una semana. El kiwi fisiológicamente tiene un ablandamiento rápido inicial pero luego se estabiliza y cuando no se maneja adecuadamente en poscosecha, el ablandamiento al consumo es irregular entre frutos y tampoco es uniforme dentro de la fruta. Requiere un mínimo de tiempo a baja temperatura para activar su maduración y, a su vez, cuando se prolonga el tiempo a bajas temperaturas, se daña. Entonces hay que tratar de preparar al kiwi para que consiga o gatille su madurez de consumo, y eso es una exigencia técnica que va a venir y que se va tener que introducir en la industria en el corto plazo. Muchas veces se siente que no hay tiempo pero se debe actuar rápido, porque cada temporada que pasa quedan muchos consumidores insatisfechos y eso es tremendo, porque esos no vuelven a comprar, sobre todo para la fruta que está con menos de 60 días desde la cosecha a consumo. En la fruta se deberían hacer distintos manejos según el tramo, de 60 a 90 días y otro para la fruta sobre 90 días a 0°C. Entonces se requiere estar presente y entender cómo se logra la madurez de consumo de esa fruta, en esos distintos períodos de almacenaje o de tiempo que está expuesta a bajas temperaturas. Y esos son protocolos que se deben ir introduciendo en la industria, de la mano del mercado.
-Actualmente un mercado fuerte es India, ¿cómo se está trabajando esto a nivel de poscosecha pensando en la distancia?
-La variedad Hayward, cuando se seleccionó frente a varias alternativas, entre otras características fue por su buena capacidad de almacenamiento, por lo tanto no tiene problema de lograr las exigencias en tiempo de transporte a India. Lo importante en ese mercado es cómo se maneja el producto en destino, especialmente en su transporte interno y almacenamiento. Por lo tanto, debemos adaptar nuestro sistema a esas fluctuaciones que ocurren una vez que la fruta llega a ese mercado. El kiwi se adapta a diferentes protocolos de manejo bastante bien, sobre todo a los ajustes en el embalaje, tipo de bolsa acondicionamiento, entre otros.
-Para el caso de Brasil, que es otro mercado que ha tomado mucho vuelo para el kiwi chileno, es muy cercano a diferencia de Asia. ¿Hay desafíos para este mercado?
-El caso de Brasil lo encuentro súper interesante, porque es un mercado que lo tenemos al lado, es un mercado que podemos hacer cosas distintas y seguirlo con un trabajo directo con las cadenas de supermercados o con recibidores que quieran orientarse al consumidor, y que el resultado se demuestre en el incremento de flujo de venta en los supermercados. Debemos estar muy encima del producto que estamos enviando, sobre todo los de fines de temporada, por el desarrollo de pulpa traslúcida. Estamos al lado, y mi mirada es que podemos hacer mucho más para aumentar el consumo ahí, con un trabajo más directo con los consumidores a través de los supermercados.
-No sólo Zespri, también los kiwis de Francia y Grecia entran en la ecuación y se disputan las góndolas brasileñas…
-Finalmente el kiwi es una especie que necesita promoción, no se vende por su apariencia, más bien lo hace por su sabor y alto contenido de vitamina C. El kiwi y sobre todo en Brasil, necesita una campaña de promoción, pero antes se debe conocer la percepción del producto por parte de los consumidores e identificar y trabajar algunas propiedades de diferenciación. Entonces es importante lo que haga el Comité en torno a generar información directa de ese mercado, lo que buscan los consumidores, y la percepción de los supermercados sobre los consumidores con el producto final; cuáles son los principales aspectos que definen su satisfacción y cuáles no, y poder enfrentarlos. Estos antecedentes sirven para construir un discurso, un relato asociado a lo que queremos identificar de nuestro producto en relación a la competencia.
Kiwi verde y amarillo en góndolas de supermercados premium en Sao Paulo, Brasil.
MEJORA CONTINUA DE PROTOCOLOS -¿En qué pie está la investigación de Chile en Kiwi para mejorar su vida de poscosecha?
-Se han hecho muchos trabajos, se han adaptado muchas tecnologías a nuestra realidad. Hay que acordarse que la tecnología de atmósfera modificada se desarrolló en Chile para el kiwi, para nuestra realidad. Y eso ha tenido un fuerte impacto en reducir el riesgo al arribo en los mercados. Y hay que recordar que la tecnología atmósfera modificada en kiwi funciona porque el nivel de CO2 que logra la atmósfera evita la acción del etileno. Entonces, cuando llega a los mercados, el CO2 del entorno de la fruta evita los efectos negativos de las contaminaciones de etileno. Esto ha sido muy interesante, y se ha combinado con 1-MCP que ha producido efectos positivos -aunque también algunos efectos negativos-, que se ven en alguna fruta tardía. Vienen desafíos interesantes además, en el sentido de cómo combinar la precosecha con la parte de pos- cosecha. Ahí existen espacios de trabajo y creo que urge meternos en un programa de mejoramiento genético para estar proyectando el camino de largo plazo de lo que significa el kiwi amarillo o el rojo, adaptados a los problemas de nuestra realidad. Y desde el punto de vista de la investigación en postcosecha, seguimos trabajando para tratar de estructurar mejor los protocolos de manejo de temperatura, que son tan importantes en esta especie, que hay que recordar que es de un clima subtropical. Desde el punto de vista de investigación de poscosecha, están también los sistemas de control a distancia no
destructivos.
-¿De qué se trata ese sistema a distancia?
-Actualmente la cámara de atmósfera controlada en kiwi es una caja negra durante varios meses, para la fruta que está siendo almacenada y produciendo cambios importantes en esos tiempos, y la monitoreamos en forma destructiva, sacando contramuestras en las cámaras, vamos tomando esa fruta y haciendo análisis que tratan de representar lo que pasa en la cámara completa. Hoy día hay investigaciones que se están haciendo para monitorear la fruta a distancia de forma no destructiva, a través de frutos gemelos digitales, que monitorean las condiciones del ambiente y generan pronósticos de respuestas sobre su deterioro a través de modelos con sistemas de aprendizaje permanente. Esos sistemas se van a ir incorporando, así como los análisis no destructivos de materia seca que ya están disponibles, incluso comercialmente.
-A nivel productivo, ¿qué hace falta para llegar a un mejor resultado al consumidor?
-La gran ventaja que tiene el kiwi es que está tabulado en todos sus parámetros de productividad, entonces tenemos una ecuación del potencial productivo muy clara. Los productores con todo sus equipos y su relación con las exportadoras pueden conocer muy bien el nivel en que están y a qué aspirar, y así conocer por lo tanto cuál es el desafío. Nosotros estamos en una condición climática de producción de kiwi que es muy distinta a su realidad de origen y por lo tanto tenemos que un muy buen kiwi, e incluso en la forma, ya que muchos de los problemas de forma están asociados a las condiciones de estrés del verano, que hoy día se pueden manejar, sobre todo si están iniciándose con nuevas plantaciones.
-La forma del kiwi, la columela dura, además de la materia seca, han sido parte de la crítica a la fruta que se produce en Chile, ¿qué recomendación harías a los productores al respecto?
-La materia seca es clave por- que es un indicador directo de calidad y eso se maneja a través del potencial productivo y cómo organizas tu estructura productiva del año, con respecto a la estructura productiva que necesitas para el año siguiente. Afortunadamente nosotros tenemos las mejores condiciones para producir materia seca. La materia seca es fotosíntesis, y tenemos la mejor condición para producir fotosíntesis, incluso tenemos exceso. Entonces tenemos que ajustar eso con nuestro manejo del verano. Los protocolos están y hay que seguirlos, se han difundido a través de los programas del Comité. Respecto a la forma de la fruta, hay que recordar que la base desde donde se estructura el crecimiento del kiwi se forma muy temprano para el año siguiente, se forma en el verano, en las condiciones más aflictivas que tenemos para la planta. Si nosotros trabajamos bien esas condiciones de estrés de verano, vamos a tener fruta de mejor forma, se difunda esa información y creo que tenemos todo para hacerlo. En el caso del kiwi está todo estandarizado, protocolizado con números, con números, con una ecuación productiva que es importante que los productores la entiendan y la manejen. La formación de fruto deforme es una realidad nuestra, no vamos a esperar que esa información venga desde Nueva Zelanda. Esa información se ha generado acá y tenemos que seguir generándola y entendiéndola desde acá. La calidad tubular que necesitamos se tiene que entender desde nuestra realidad.
-¿Cuáles son los errores que no se pueden volver a repetir?
-Primero es muy importante que trabajemos en conjunto. Los errores típicos del pasado de trabajar cada uno por su cuenta, ojalá no vuelvan y que cada vez nos unamos, trabajemos en conjunto y que se difunda todo el conocimiento que hay para que todos estemos con los protocolos adecuados de trabajo. Esa es la base. Después, creo que es muy importante estructurar muy bien la base productiva bajo nuestra realidad e identificar cuál es el conocimiento que nos falta. Lo que no podemos repetir es seguir un crecimiento sin sustentarlo en un conocimiento de base. Y hoy día el conocimiento de base lo tenemos, pero hay que reforzarlo, por ejemplo en cómo se origina y se define la forma de la fruta. Cuáles son las variables de precosecha que inciden en la forma. Lo tenemos en forma general, pero eso hay que profundizarlo, hay que darle cada vez un sustento que uno pueda difundir con información clara. Desde el punto de vista de poscosecha, yo siento que tenemos que reforzar el concepto de la calidad de consumo de esta fruta. Tenemos que estar atentos a los mercados, nosotros mismos sacar conclusiones de si estamos logrando satisfacer lo que están pidiendo, no los recibidores, sino lo que están pidiendo los consumidores, porque al final de cuentas es desde ahí donde vamos a generar la demanda. Por supuesto que todos tenemos que participar de generar esta información, necesitamos a los recibidores para ello, necesitamos a los supermercados, pero necesitamos entender muy bien lo que está pidiendo el consumidor, sobre todo en esta fruta donde lo que nosotros, lo que nosotros embalamos no tiene nada que ver con lo que va a recibir el consumidor, por los cambios asociados desde madurez de cosecha a la madurez de consumo. Entonces eso tenemos que monitorearlo, tenemos que saber cómo se está logrando eso. No tenemos que caer en el defecto de no entender qué pide el consumidor, que es el que genera finalmente la demanda de nuestro producto, sobre todo para la cantidad de fruta que va a venir, por las plantaciones que se están haciendo. Uno puede pensar en abrir nuevos mercados, pero lo importante es consolidar y aumentar el consumo en los mercados que tenemos.
Proceso de kiwi en planta de Subsole.
DIFICULTADES AMARILLAS
-¿Qué desafíos ha presentado la incorporación del kiwi amarillo en Chile? ¿Se ha podido determinar una zona agroclimática más favorable para su producción?
-No basta con la condición climática. Esta es una especie bien sensible a su relación con el medio, no solamente el microclima, sino también con el suelo. Uno podría definir una zona climática, pero si no lo- gras convivir con los microorganismos del suelo, con un nivel de aireación suficiente, los problemas se producirán en las raíces, en el sistema vascular, que es lo más crítico para esta especie. La condición climática per sé es especial en este tipo de kiwi, tiene menos requisitos de frío, es de brotación más temprana, pero eso también aumenta los riesgos de heladas y con ello aumentan los riesgos de infección por PSA. Además en Chile ha demostrado alta sensibilidad a verticilosis.
-Respecto a la poscosecha del kiwi amarillo versus el kiwi verde, ¿qué diferencias y qué desafíos hay?
-El kiwi amarillo es completamente distinto desde el punto de vista del ritmo de maduración. Y se une al hecho de que aparece el color de la pulpa como otro requisito de calidad/color de la pulpa, que se debe cosechar cuando hay el viraje del color se haya iniciado, y muy próximo al color máximo de la variedad, porque el color no se desarrolla a 0°C, lo hace a temperaturas sobre 10°C. La principal limitante está en que el color se desarrolla tarde con fruta de baja firmeza a la cosecha. Esto está dado por la fisiología de maduración de la especie. Pongo otro problema: esta especie es sensible al daño por frío, entonces no es fácil manejarlo a temperatura ni siquiera cercana a cero grados, y trabajar a temperatura más alta implica que vas a tener más ablandamiento. Ahora, qué ha hecho la industria en general (Nueva Zelandia, principalmente): se ha adaptado a trabajar con fruta más blanda. El kiwi amarillo, también es muy sensible a los daños mecánicos, con manchas que se desarrollan incluso por el movimiento del transporte. Estas limitaciones restringen el tiempo a 60 días de poscosecha. Y eso también te abre un sistema de comercialización distinto y unas necesidades y oportunidades comerciales diferentes. En esta fruta tenemos requerimientos de calidad que tienen que lograrse muchas veces en la planta y otras veces, por materiales genéticos, tenemos que estar restringidos por el ablandamiento que toma la fruta, sumado a la sensibilidad a la baja temperatura. Ahí han surgido tecnologías o nuevas ideas para este cultivo, que es cosechar con la madurez fisiológica antes del desarrollo completo del color y desverdizar en poscosecha.
-¿Cómo llegaron a esa posibilidad de desverdizar en el kiwi amarillo y en qué variedades lo han probado?
-Eso es algo que se hace comercialmente en cítricos y en otras especies, y también en el kiwi. En el primer kiwi amarillo, el Hort-16A, se desarrolló toda la tecnología de desverdizado para este especie y se ha evaluado en otras variedades. Por lo tanto es una alternativa, donde se cosecha una semana antes, se somete a temperatura (10-15°C), y después se vuelve a bajar la temperatura a 0°C de almacenamiento, proceso con el que se evita el daño por frío. Esto está pensado para para el kiwi amarillo, para ayudar al desarrollo del color en una condición más controlada y sin la caída violenta de firmeza que se puede producir en la planta. Y por supuesto, hay que evaluarlo para cada variedad. Nosotros lo hemos evaluado en variedades que teníamos disponibles en Chile, que eran el Kiss y el Dori.
-¿En Chile hay infraestructura para hacer este proceso de desverdizado?
-Como en todo este tipo de cosas, son opciones para cierto tipo de fruta, donde muchas veces no se logran todas las condiciones. Entonces yo no lo veo como algo que se masifique, sino que es una tecnología más, disponible para ciertas situaciones, pero estamos lejos todavía de implementar este tipo de cosas, sobre todo porque todavía no hemos logrado disponer de un genotipo que se adapte bien a nuestra a nuestras condiciones de suelo y climáticas.
-¿Ves el kiwi amarillo para el futuro de Chile como un complemento al verde?
-Uno va a ser agresivo en la medida que tenga el material genético adecuado. Todos quieren tener kiwi amarillo, y hoy día se ve como complemento porque no tenemos la variedad adecuada. Ahora, esa variedad adecuada la estamos buscando a través de evaluaciones de materiales que vengan de afuera, pero también deberíamos hacerlo construyendo materiales genéticos para nuestra realidad, donde por supuesto nos podemos asociar con gente que esté trabajando afuera, pero bajo nuestras necesidades. Entonces podemos ser espectadores como minoría de kiwi amarillo, y eso lo vamos a hacer hasta que no nos pongamos como objetivo realmente desarrollar un material para nuestra realidad y recordar que, con esta especie, trabajamos con diferente nivel de ploidía, que nos ofrece mayores oportunidades y desafíos en el mejoramiento genético. Pero no solo debemos pensar en el amarillo, también está el rojo con desafíos aún mayores de poscosecha. Estos son planteamientos de industria.
-Desde el punto de vista de poscosecha, ¿qué le diría a las empresas o productores que quieren plantar kiwi amarillo?
-Que hay que ser bien responsable en esa decisión, especialmente por la baja disponibilidad que tenemos de material adaptado a nuestras condiciones sanitarias. Por lo tanto, creo que hay que partir con evaluaciones, con materiales que se tienen que probar, verificar, pero también tenemos que decir que hay muchos desafíos aún en el kiwi verde, donde tenemos desafíos importantes de poscosecha, en poder aumentar el consumo en los mercados donde tendremos un aumento importante de la oferta. Entonces yo diría que el kiwi amarillo para Chile hay que ir pasando las distintas etapas y la primera etapa es tener un material genético adaptado lo más resistente a nuestra realidad sanitaria, productivo, de buen desarrollo de color y que nos permita enfrentar los desafíos de estar en los mercados compitiendo con Nueva Zelanda
¿Puede ser productivo un huerto adulto?” Con esa pregunta abrió su charla, durante el Kiwi Day Chile 2025 , Iván Muñoz, ingeniero agrónomo de la Universidad de Concepción , Mg. Sc. de la Universidad de Chile, y por más de 18 años en Frusan S.A como encargado técnico del programa kiwi.
Para responder, mostró un parronal plantado en 1988 que aún rinde 55 t/ha, 6 °Brix iniciales, 16 % de materia seca y calibre medio de 107 g, con 86% de embalaje comercial, destacando que el ejemplo confirma que la edad no es un límite si se dominan los factores críticos.
Muñoz identificó cuatro grandes “tapones” que impiden aprovechar el potencial:
Clima – heladas y extremos térmicos.
Suelo – compactación o baja actividad biológica.
Sanidad – PSA, hongos de madera y arañita roja.
Gestión del huerto – decisiones tardías guiadas por el precio y no por la fisiología.
“Si el proyecto está bien ubicado, la falla suele estar en la gestión: labores atrasadas, raleo insuficiente o exceso de yemas por miedo a perder kilos”, advirtió.
Manejo de yemas y rompedor de dormancia
El profesional, asimismo relevó que, en cuanto a la carga objetivo, el rango ha pasado de 240 000 yemas/ha a casos de 350 000 yemas/ha en busca de mayor flor. Por otro lado, cuando se trata del rompedor de dormancia, enfatizó la importancia de que éste sea aplicado de forma homogénea; ya que, “sincroniza floración, facilita labores posteriores y actúa como primer raleo químico”, sostuvo
En cuanto a la meta, explicó que es clave lograr una rotación pareja de brotes para raleo de botones a tiempo y calibre sobre 100 g.
En relación al follaje, dijo que es fundamental la luz, el calcio y la defensa contra pudriciones, recomendó, mantener dos capas de hoja y corredores de luz es clave: un fruto sombreado puede contener hasta 50 % menos de calcio, aumentando el riesgo de ablandamiento.
Muñoz recordó prácticas históricas — desbrotes, corte 0 y anillado — que hoy se descuidan por la “fiebre de la cereza”, comprometiendo la inducción floral de la próxima temporada.
FDC
Suelo vivo y riego inteligente
El agrónomo mostró perfiles arcillosos sellados versus suelos mullidos con lombrices, subrayando que “el suelo define la vida del proyecto” . Propuso sistemas de riego mixto aspersión-gotero: riegos cortos para airear raíces y golpes largos para profundidad, evitando los “arrozales” que disparan pudriciones
En relación a la sanidad señaló que el System Approach exige fruta sin bromuro: se aplican tres controles tempranos con acaricidas hasta diciembre y, cerca de cosecha, productos orgánicos para bajar la carga sin residuos. “Si falla el control, no hay plan B: la fruta debe fumigarse y se pierden días de frío”, alertó.
Polinización: 16-20 colmenas/ha más polen externo
Para Muñoz, un huerto puede mantenerse competitivo mientras supere 35-40 t/ha sin perder calidad; bajo ese umbral, conviene replantar. Algunos productores ya “pagan caro” por no ralear en años difíciles: cinco temporadas y aún no recuperan los 30-40 t/ha originales.
«Europa se aplica hasta 6 kg de polen/hectárea; en Chile bastan 600 grs en dos pasadas, pero la relación semilla-calibre muestra margen de mejora»
“Cada labor tiene su momento de máxima incidencia; hechas fuera de fecha pierden 80 % de su efecto”, resumió. El mensaje final fue claro: definir el factor limitante, invertir donde duele y fijar un umbral de recambio para no hipotecar la ventana actual de precios favorables.
“No necesitamos huertos jóvenes. Necesitamos huertos disciplinados: el reloj suizo rinde 20 años; el huerto desordenado dura 10 y muere por fatiga o malos manejos”, remarcó Iván Muñoz.
Con este mapa técnico y estratégico, Kiwi Day cerró instando a los productores a preocuparse de la gestión ahora, antes de que la próxima ola de oferta global vuelva a poner a prueba la rentabilidad del kiwi chileno.
El Kiwi Day Chile 2025 realizado recientemente reunió actores de la cadena del kiwi para revisar el presente y, sobre todo, al futuro del kiwi chileno, buscando establecer una hoja de ruta que permita reposicionar a este sector frutícola en Chile y el mundo.
Bajo la moderación de Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi, se efectuó el primer panel del evento el cual abordó grandes temas: sostenibilidad del crecimiento de volúmenes, reconversión de calibres, incentivos y castigos comerciales, programas de acondicionado en destino, uniformidad y consistencia del producto, control de Psa y arañita, así como también los desafíos del System Approach en EEUU, rol de las exportadoras, y la urgencia de profesionalizar la relación productor-exportadora.
Un punto destacado del panel, fue que hubo consenso en que la actual “bonanza” de precios ofrece una última oportunidad para reconvertir huertos y procesos antes de que el aumento de oferta global apriete los márgenes. Como recalcó Álvaro Herreros, gerente comercial de la empresa Garcés Fruit y director del comité del Kiwi, “el incentivo está claro hoy; mañana serán los castigos los que ordenen la industria”.
Los énfasis de los panelistas incluido Herreros, además de Sebastián García, Category Manager Cerezas y Kiwi de Copefrut S.A., Karen Solís, ingeniera agrónoma de Dole Chile S.A.; Christian Abud. director ejecutivo Abud & Cía. Ltda. y Jordi Casas, estuvieron puestos en:
Calidad sobre cantidad. El mercado paga calibre y sabor; los pequeños tamaños sólo seguirán siendo negocio si mantienen materia seca y consistencia.
Uniformidad o castigo. Los incentivos positivos se agotan; la próxima señal vendrá en forma de descuentos a la fruta que no cumpla estándares.
Tecnología en postcosecha. Acondicionamiento y detección óptica ayudan, pero el problema se previene en el huerto.
Fitosanidad. El System Approach exige control riguroso de arañita y mayor registro de soluciones biológicas.
Orden comercial. Programar volúmenes y comprometerse temprano eleva la vara para todos y evita la “guerra del barril”.
La primera interrogante expuesta por Carlos Cruzat, se relacionó a las expectativas de crecimiento y calibres pequeños, en concreto el representante del Comité del Kiwi preguntó “¿Cuáles son las expectativas para los próximos años en términos de crecimiento de volumen de Chile y cuánto más va a soportar el que tengamos 18 a 20 por ciento de fruta de calibres muy pequeños?, ¿Cuánto rato más vamos a poder disfrutar de esto?”.
Al respecto, Sebastián García, Category Manager Cerezas y Kiwi de Copefrut S.A., dijo: “¿Cuánto rato más? La verdad es difícil proyectar cuánto tiempo más va a tener buen resultado esa fruta. Lo que sí sabemos es que el buen resultado está en la buena fruta, y en eso es lo que nos debemos enfocar. Yo, más que esperar que se venda bien la fruta en el futuro, agradecería que se ha vendido bien en el pasado y me enfocaría en producir fruta de calidad de aquí para adelante. Es lo que los mercados nos piden, es por lo que los consumidores están dispuestos a pagar más, y es en lo que creo nos deberíamos enfocar».
Calidad y más calidad
Continuado con el análisis, Álvaro Herreros, se refirió a las señales que las exportadoras pueden dar a los productores para mejorar el producto y si habrá premios por materia seca u otros atributos. “Hoy, es necesario que trabajen de manera cercana las áreas productivas con las áreas industriales. Es sin duda una garantía de éxito.Actualmente el principal problema es que no cumplimos con las dos máximas de cualquier negocio productivo, que es la uniformidad y la consistencia del producto. Más que incentivar algo, yo creo que van a empezar a aparecer castigos. El mercado no va a tolerar la fruta que sea blanda, quemada, deforme. El incentivo está hoy día más que claro. Sí, creo que van a llegar castigos. Y el castigo no lo va a poner la exportadora, sino que lo va a poner el mercado», explicó.
En relación a las negociaciones que hacen los productores, las cuales a veces se efectúan en última instancia, el gerente comercial de Garcés Fruit, puntualizó: “El modelo hoy día es súper atractivo, porque no me exige mucho en calidad, pero creo que es un modelo que no nivela hacia arriba, sino que, lamentablemente, nivela hacia abajo. Es el momento de aprender a producir bien, para que cuando el volumen apriete estemos defendidos por un producto de calidad.”
Sobre lo mismo, Christian Abud, aseguró que es importante contar con buenos productores y negociar con las exportadoras volúmenes mayores con buena calidad y trazabilidad. “Los dos mundos pueden coexistir, pero hay que apuntar a la calidad porque así se va a pagar más y apostar a una continuidad y relaciones a largo plazo.”
Calibre y buena poscosecha
Ante la pregunta ¿Qué tan viable es reemplazar calibres chicos por grandes en los huertos actuales?, Abud dijo que “habrá que vivir dos mundos. En plantaciones antiguas siempre habrá una fracción de fruta chica, pero en huertos bien diseñados —marcos, polinizantes, manejo de riego— la curva de calibres se puede optimizar sin problema”.
Al entrar en materia de postcosecha, Karen Solís, ingeniera agrónoma de Dole Chile, señaló que “los mayores reclamos en destino son por condición: pudrición y fruta blanda. Las máquinas ayudan a detectar, pero el trabajo clave está en el campo: materia seca y sólidos solubles suficientes”.
Agregó que el 70 % de los reclamos proviene de condición: pudrición por Botrytis y ablandamiento prematuro. Las nuevas líneas ópticas retiran fruta dañada, “pero el problema se genera en el campo: cosechar con ≥15 % materia seca y 6,2-6,5 kg de firmeza es el umbral para resistir 6-7 meses de guarda. Solís añadió que el selector debe calibrarse “con datos locales, porque el proveedor europeo no recibe la mezcla de lotes chilenos; esa comunicación agrónomo-packing es vital”.
System Approach y la fitosanidad del kiwi
El panel se dio tiempo también para analizar los aportes del System Approach frente el acondicionado para las exportaciones de kiwis. ÁlvaroHerreros explicó que “el System Approach evita fumigar, preserva la cadena de frío y mejora la cosmética del fruto; es esencial para EEUU., Brasil y México. Mientras que el acondicionado solo funciona en mercados con logística de frío robusta; en Rusia o India aún no aplica”, remarcó.
Al profundizar en la presión fitosanitaria para acceder al System Approach, Jordi Casas, productor y asesor señaló que: “El kiwi tiene registrados solo 3 acaricidas químicos y 2 biológicos eficaces; los primeros dejan residuos y los segundos tienen eficacia <60 %. Propuso un programa integrado: liberación de Amblyseius andersoni en brotación, aceite esencial de naranja a 0,5 % en primavera y monitoreo cada 7 días con umbral de 2 ácaros/hoja.
Casas advirtió que si se detecta arañita antes de la inspección, “no hay plan B: se pierde el protocolo y la fruta debe fumigarse”.
En relación, a si, operacionalmente, el System Approach genera dificultades, Karen Solís, dijo: “No, ninguna dificultad; contamos con un sistema para Estados Unidos, Brasil y México; operacionalmente no tiene problemas, por el contrario ayuda mucho.”
Los panelistas coincidieron en que la industria debe aprovechar la actual rentabilidad para reconvertir huertos, estandarizar calibres y reforzar la sanidad. De lo contrario, cuando la oferta global crezca, serán los descuentos – y no los premios -los que ordenen el negocio.
También apuntaron a que el 2025 podría ser la última temporada para capitalizar precios récord y reinvertir en huerto y en postcosecha.