En el escenario frutícola mundial y nacional donde el kiwi avanza en consumo y mejores retornos, la industria nacional de esta superfruta se prepara para aprovechar el positivo escenario, que sólo puede hacerse, según lo declaran especialistas y profesionales del propio sector: con calidad, unidad y pensando en el consumidor.
Para conocer más sobre este «renacer del kiwi», pero desde la visión de productores/exportadores de esta super fruta, conversamos con Gonzalo Gajardo, gerente comercial de Exportadora Subsole, quien analizó el presente de la industria, el potencial del kiwi amarillo y la importancia crítica de respetar los parámetros de madurez para asegurar la sostenibilidad del negocio a futuro.
Con una operación que moviliza millones de kilos anuales, Subsole apuesta por un crecimiento técnico, entendiendo que el futuro de la categoría depende de ofrecer una experiencia de consumo superior, y «eso solo se logra mejorando la calidad».

Kiwi Amarillo
De acuerdo a Gajardo, la exportadora envía al mundo entre 5 y 6 millones de kilos de kiwis en la temporada. De ese total, la gran mayoría corresponden a la variedad Hayward (verde). Y el resto (aproximadamente 500.000 kilos) es de kiwi amarillo o «pintado».
Ustedes son una de las empresas que han tenido resultados positivos con el kiwi amarillo ¿Cómo lo han logrado? ¿Qué dirías que ha sido clave?
Tenemos plantaciones de kiwi amarillo en la comuna de San Vicente y nos ha ido muy bien con ellos.[CC1] Es una zona privilegiada sin presencia de PSA, ni Verticillium, lo que nos ha permitido establecer programas de largo aliento. Creo que la elección de la correcta ubicación, es decir, la decisión de dónde plantar ha sido fundamental, así como también escoger adecuadamente las variedades.
En términos de exportaciones, trabajamos principalmente con clientes en Japón que guardan estos kiwis por cerca de 8 a 9 meses para empezar su comercialización a fines de febrero o marzo. Los retornos son muy buenos y los productores están muy contentos. Creo que hemos decidido bien.
¿Planea la compañía seguir expandiendo estas plantaciones amarillas?
Definitivamente. De hecho, ya plantamos más y tenemos un proyecto con variedades de Gingold (Yin-Yang), sumando cerca de 20 hectáreas plantadas en los últimos dos años en San Vicente. Vamos creciendo «muy, muy, muy tranquilos, no volviéndonos locos. Por ahora son proyectos autofinanciados con capital de la compañía porque el productor tercero en Chile todavía está reticente al cambio varietal, dado que al kiwi verde le está yendo excelente hoy.
¿Hacia dónde dirigen sus mayores esfuerzos de distribución actualmente?
Estamos diversificados. Japón es clave, pero el mayor porcentaje de nuestra distribución de kiwi amarillo se concentra en Europa. También tenemos presencia en algunas cadenas de supermercados en Estados Unidos y Brasil.
¿Cómo conviven con un gigante como Nueva Zelanda en este mercado, pensando que es el gran productor de kiwi amarillo en el hemisferio?
No vemos a Nueva Zelanda como una competencia, sino como un complemento. Pelear con ellos es muy complicado por la inversión que ponen en marketing, que vemos como un apoyo para generar más consumo de la categoría. Hoy, los supermercados en Inglaterra y el resto de Europa nos piden cada vez más kiwi amarillo porque necesitan ese complemento que el consumidor final está solicitando.
Tendencia: Un nuevo camino que requiere más calidad
En cuanto al consumo global del kiwi, especialmente después del Covid-19 ¿Perciben una tendencia real de crecimiento en el consumo a nivel mundial?
Sí, el kiwi post-pandemia se ha posicionado con fuerza porque se relaciona directamente con la salud, la vitamina C y el potasio. Además, han entrado mercados masivos como la India, con 1.400 millones de personas cuya dieta se basa en vegetales. Es muy interesante ver cómo estos nuevos mercados absorberán el aumento de la producción mundial.
No obstante, es importante ir mejorando la calidad para ir aprovechando este gran momento del kiwi. Un kiwi bueno es lo único que puede asegurar que este consumo siga creciendo.
Ya que hablamos de mejorar la calidad, para esta temporada el Comité ha llamado a subir los estándares de madurez del kiwi, ¿Cuál es la postura de Subsole frente a ello?
Nos adaptamos y trabajamos en conjunto con el Comité del Kiwi. De hecho, represento a Subsole en el directorio. Lo más importante es respetar el PAM (Programa de Aseguramiento de Madurez) de manera de avanzar en la calidad.
Se ha visto fruta saliendo en enero, fuera de norma. ¿Qué opina de esto?
Eso es un despropósito, pues mata todo. Mata los esfuerzos de todo el sector, cómo nos ven los clientes. Respetar el PAM es la base para que el consumidor finalmente repita la compra una y otra vez.
No se trata solo del PAM, sino de entregar un kiwi con buen Brix, buena materia seca y excelente condición de llegada. El objetivo es que el cliente tenga una «experiencia de sabor». Es lo único que nos permite competir hoy con Nueva Zelanda o cualquier otro origen.
Proyecciones y el Horizonte 2030
¿Cómo visualiza el futuro de la industria en los próximos años?
Soy optimista. Aunque la superficie en Chile bajó de 12.000 hectáreas a inicios de los 2000 a unas 7.000 actuales, el producto que se hace hoy es otro; es de mucha mejor condición y calidad. Y por lo mismo habrá crecimiento, pero debe seguir siendo con la construcción de un kiwi cada vez mejor.
¿Qué pasará cuando la industria vuelva a crecer en hectáreas?
No creo que el precio baje abruptamente, porque hoy ofrecemos una mejor experiencia de consumo, lo que veo es que de aquí al 2030 no va a haber espacio para kiwis de mala calidad.
Creo que el kiwi tiene por lo menos 5 años más despejados de buenos precios y 10 años tranquilos. La clave será seguir haciendo las cosas bien y trabajar como gremio e industria para que eso se refleje en los retornos al productor.
El kiwi volvió a instalarse en la conversación sobre alimentación saludable luego de que TN publicara una nota centrada en sus beneficios para la producción de colágeno y el fortalecimiento de los huesos. El artículo lo presenta como una “fruta de oro” y subraya que un kiwi diario puede aportar alrededor del 85% de la vitamina C que necesita el organismo, además de resaltar su contenido de vitamina E, K, folatos, carotenoides, potasio, fibra y otros fitoquímicos.
El presidente del gremio, Carlos Cruzat, señaló que esto planteará un desafío para colocar en los mercados los nuevos volúmenes producidos, lo que significará además un desafío interno para mejorar la calidad de la fruta y aumentar la capacidad de almacenamiento.




iQonsulting ha lanzado el Anuario 2026 «Mercado Internacional de Kiwis», una publicación de visualización gratuita que entrega información actualizada y análisis sobre exportaciones, precios y desempeño en los principales mercados internacionales. Este anuario cuenta con el patrocinio de Frutas de Chile y Fedefruta, además del respaldo de un sólido grupo de auspiciadores del sector.Durante el período analizado, las exportaciones globales de kiwi registraron un incremento del 6%, alcanzando un volumen comercializado de 1,67 millones de toneladas y un valor FOB mundial de USD 4.062 millones. Nueva Zelandia se mantuvo como el principal exportador, concentrando el 56% del volumen total mundial.
Isabel Widmer, gerente general Abud & Cía. se refiere en su columna a la diversificación de mercado, a la volatilidad comercial, a las consideraciones técnicas y las lecciones de este 2025.
En un movimiento sin precedentes a nivel global, Nueva Zelanda e India concluyeron las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que transformará el acceso de las frutas oceánicas al mercado indio.
Los inviernos más cálidos impiden que la planta entre en letargo completo; en cambio, permanece activa internamente. Como resultado, cuando llega el momento de brotar, le falta fuerza y no brota correctamente .
La industria chilena del kiwi verde cerró la temporada 2025 con señales claras de recuperación y fortalecimiento competitivo. Con 146.697 toneladas exportadas, un 2% más que en 2024, el sector superó las proyecciones iniciales y confirmó un cambio de ciclo impulsado por la calidad de la fruta, más que por un simple aumento de volumen.
Que el kiwi es rico en vitamina C y fibra ya es casi un lugar común en la fruticultura. Lo novedoso es que, en los últimos años, este fruto de la familia Actinidia se ha ido posicionando también como una “fruta funcional” ligada al buen dormir, abriendo nuevas oportunidades para comunicar sus atributos frente a consumidores cada vez más atentos a la salud y al bienestar.